viernes, 25 de junio de 2010

Versos mudos

Rezo a criaturas desconocidas,
Montañas sublimes.
Hay fango en su silueta, duermen,
Trazan mis alimentos;
Lloro, imploro soles acompasados,
Infinitos, ayuda:
Dolor;
Hoy acarician, recorren la verdad.

Miedo de nubes con sus sombras,
También bosques oscuros;
Parecen humanos que quieren palabras;
Irrisorios.
Cuerpos mutilados los bendicen,
Una cruz los mutila,
Mentes sin sangre los torturan.

Un recuerdo: sabiduría.

¡Silencio, condenados!

Nosotros.

Mediodía:
Un nudo que siempre llega,
En la oscuridad me deja hablar;
Mi pluma nos angustia
Y con la luz no escribe más
Que ideas para admirar.

Condenados, pobres,
¡Borradlas!
No importa lo que esconden.
-La belleza-

Puedo expresarme:
Simples son en su silencio,
Detrás de vuestras almas,
Complejas palabras de la vida,
Del azar, palabras sin sentido;
Mensajes ocultos del tiempo;
El ocaso oculto.

No los captáis:
Lugares escritos,
Melodías sugerentes,
Voces ya olvidadas,
Libros repletos que llegan,
Palabras inspirando versos mudos.

Sordos sois que amanecen,
Que llegan ante mis gritos,
Ciegos. No veis la desesperación
Masturbando la realidad,
Los anhelos.

Siempre huyen, todas sin final:
Las historias.

Toda la sangre se confunde
Con la saliva amorfa.

La belleza es escupida sobre mil almas,
O tal vez mis súplicas.

No ignoréis mi dolor, hormigas.


***

Información sobre Burroughs y el cut up:

viernes, 18 de junio de 2010

Condenado

La vida es esto, repitías
y el eco deambulaba
con su sombra apaciguadora.
Su llegada aludía
al desespero y los anhelos.
En su exilio, sofocada,
la muerte de barro.

En el papel dos caras.
Al norte dos estrellas
detrás de los barrotes, lejos del moho.
Al oeste campos llanos.
La niñez que fue ya no juega.

Fijas tu rostro sobre mis lágrimas.
Tu juego pervierte,
su condena es abismal.
Eres otra, la de ayer,
la de septiembre,
la que nunca fue,
la que olvidé mañana.

Pero tu voz llega
mil timbres con un millón de tonos,
hasta saciarse evocan tu fuego,
tu risa,
la complicidad con tu sombra.
Esfinges gemelas,
lascivas,
tú y ella.
¡No, otra vez no!

Hoy aunque callo, respondo
Tú no adivinas, no viniste a eso,
lo grito en silencio.
Dibujo en el horizonte,
describo las nubes.
Tú solo juegas a tu vida.

Nos movemos,
las montañas se mueven, vamos hacia ellas,
pero no juntos ni a la vez.
No te importa quién sea
o para quién es el dolor.
Tu juego es de sonrisas.
Tu juego es de ceniza.

Mi polvo te inquieta,
tal vez te seduce,
mi sojos te incitan.
te aman
y en tu juego no importa,
solo importa la máscara.
Lo que no somos.

Tu juego me invita y es rechazado.
No por mí, no soy yo quien lame el dolor,
es el otro que me habita.
El condenado,
el verdugo de mi pasión,
el que te ama más que yo,
Al que no quieres en tu juego.

El que vive donde no debe,
Al que le hablas y no convences,
al que miras y se esconde,
el que pervierte los conceptos:
Ayer, sombras, nubes, vida, muerte,
lujuria, sexo, tierra, cariño, risas.
¿Qué son para él?
Jamás querrás saberlo.
Y hasta entonces yo callaré.

martes, 15 de junio de 2010

Lluvia de verano

Los colegios abandonados
se tiñen grises
bajo un cielo espeso y amorfo.
Nubes y paredes, con el viento en contra,
se otorgan personalidad,
fundiéndose en un ruido de gotas,
de choques fríos de verano,
que saltan en su recreo,
obligados por la voluntad de poder
caer, bailar y jugar,
sobre un patio de ríos secos,
con heridas de lluvia,
sin la euforia de otros tiempos.

Cuando el tiempo existía
y la vida eran risas jóvenes,
gritos y juegos inocentes.
Cuando se paraban las horas
y los minutos se contaban en dichas
y nadie temía a los días.
Cuando se tomaban de la mano
las consciencias sedientas
de letras y normas -principios del ser-.
Cuando eramos niños con suerte
en un mundo azaroso,
que nos regaló la alegría
que le arrebató a otros.

miércoles, 9 de junio de 2010

Inspiración

I
Una hoja,
papel liso y blanco;
la muerte fría.

II
La sed;
un desierto virgen,
sin tinta.

III
Finge
que siente todo
y piensa.

IV
Finge,
se disfraza de versos;
escribe.

V
Los acordes,
las notas sobre ellos;
sobriedad.

VI
Palabras cayendo,
la máquina escribe,
fotos cayendo.

VII
Qué empieza,
cuánto dura;
la desolación.

VIII
Fantasía;
inquietudes de la razón,
sin pena, sin gloria.

IX
Dibuja tu alma,
amorfa ante todos
los ojos que lloran.

X
Dadnos un sentido,
ánimas de jade,
de muerte verde.

XI
Somos códigos,
disimulos de fe:
palabras.