martes, 12 de octubre de 2010

Desconsuelo

¿Cuál es el valor de una añoranza,
Sino la ira que baña su recuerdo
Y la sangre que se cuela entre sus dedos?

Te lo dije ayer y mil veces más,
Antes de verte y reír abrazados

Y lo haré por siempre,
Con cada estrella que cuentes,
Con cada hierba que pises.
Aún sabiendo que no perdonas  cada tentativa,
 Cada suspiro por tocarte y tenerte otra vez.

De nada sirven las gotas de sal en tus mejillas,
Si no vienen mi mano y mi pañuelo a consumirse,
Junto a ti y junto a ellas.

¿Por qué no escuchas lo que hoy nace en mí
 Como todo lo que se muere en ti y en mí,
Y lo que murió  ayer, antes de ti,
Antes de las lágrimas?

 Como excusa traigo estos versos,
Que son súplicas desesperadas buscando consuelo.

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