viernes, 29 de octubre de 2010

Infancia borrosa IV

Por error la falta de fe engaña.
El temor a los demonios sustenta
en el desconcierto, a los retoños
de carne y razón que brillan
corriendo hacia los cerros,
y se deslizan por ellos.

Yo subí por caminos de fantasía
y barro; trepé sobre árboles
sagrados, que eran minas de colores,
de pelos, de sangre, de flores,
de espinas y de veneno,

Siempre en busca de frutos
de cáscara fina y llamativa:
las ofrendas de los arroyos
sigilosos, que nos guiaban
hasta la cima de los sueños
de plumas. Hasta la frontera
de nuestro pequeño mundo verde.

3 comentarios:

  1. las cimas y sus pequeños mundos verdes, siguen guiando los caminos de la fantasía, como en antiguos rituales, la tierra espera sus ofrendas. Saludos y gracias por tu visita

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  2. la fuerza que reside en el interior,se hermana con totems antiquisimos que nos recuerda quien fuimos....una esperiencia leerte.

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  3. Hasta más allá de nuestro pequeño mundo verde, NallA, siempre en busca de frutos... Bello!
    Te sigo. Y te encuentro pronto!
    Abrazos!

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