viernes, 19 de noviembre de 2010

Algunos desvaríos


Proponer temas de conversación, o empezar las mismas con cualquier comentario, por ridículo, elocuente o pretencioso que resulte es algo que nunca he sabido hacer. En pocas situaciones he sido capaz de cruzar el charco que me separa de la compañía de nuevos perros locos que se asomen a mi vida para darle aires pestilentes de conversaciones pseudo-filosóficas, o sesiones de escucha y comentarios de discos históricos, salvajes y burgueses; también el cine tendría su espacio en nuestras horas de alimento cultural; pero nunca llegan. Nunca supe reconocer a los esteparios de  Hesse entre los modernos, entre los que habitan estos desiertos y que no recuerdan o nunca llegaron a conocer el despertar de sus almas; porque de eso es esto un desierto, de almas.
Y todos vagamos, todos nos dejamos llevar por algunos instintos, usamos la razón con precaución y respetamos la realidad, esa que existe sólo cuando pensamos en ella. Todos afirmamos que vivimos, que esto es nuestra vida, nuestra época. La gente parece encarcelar dentro de sí misma todos los deseos de aprender por aprender, de la cultura por el mero placer de saber cosas, saberlo todo.
Aunque quizá esa obsesión sólo esté reservada para algunos, elegidos o predestinados y todos ellos estén condenados a enriquecer sus espíritus en la soledad, apartados de la sociedad en masa y más aún de sus colegas de desvaríos, sus almas gemelas.
¿Cuánta gente se pasa, noches enteras, reunida, desvariando, acomodada entre armonías limpias y discusiones relevantes? Desde Cortázar y Huxley no se ven diálogos elocuentes, con sentido, abstractos, densos, magníficos.

2 comentarios:

  1. No podría estar mas de acuerdo. No podemos leer la mente y el alma de las personas en sus ojos o su aparaciencia. No es posible distiguir los lobos de las ovejas y así muchos nos difrazamos de ovejas para no ser pasto de los cazadores, pero alguno llevamos, o pretendemos llevar un pequeño lobo dentro.

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  2. es verdad todos llevamos un lobo por dentro porque si fueramos siempre ovejitas nos deborarian todos esos lobos, hay que ser lobos cuando nos quieran lastimar o herir, pero nunca para lastimar intencionalmente.

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