domingo, 21 de noviembre de 2010

Déjala en paz


Déjala tranquila
No la persigas
No intentes acorralarla
Con tus palabras
O tus brazos;
Deja que vaya sola
A donde se encuentre
Consigo misma, amando
Lo que ha nacido para amar;
No hace falta que la acoses,
Ella sola elegirá
Hacia dónde y a quién
Ha de querer y a quién
Ha de tener.

-Ya somos adultos,
Comportémonos como niños
Y que sólo se arrugue la piel-

2 comentarios:

  1. qué hermoso versos los del final...todos conservamos bajo la apariencia de la piel, algún rasgo de infancia. Y lo más importante, tenemos un destino para construir. Un abrazo

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  2. La última estrofa es brutal. Tiene una fuerza impresionanta.

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