sábado, 20 de noviembre de 2010

Era domingo y tenía 24 años (1)

Tengo veinticuatro años y esto aquí, encerrado en mi casa, acomodado en el sillón que he conseguido para usarlo en mi rincón de lectura, escritura y fumadero.
Estoy pensando qué sentido tiene todo esto; si voy a llegar a alguna parte así, siendo como soy.
¿Quién soy? Fui un niño tímido, callado y reservado y más inocente de lo que debía. 
Fui un adolescente más callado y más tímido, y enfermizamente reservado.
Se supone que con el paso de los años uno va venciendo sus miedos y que nos abrimos más a la compañía de otros; al disfrute de placeres vacíos, de masas; al confortamiento efímero frente a los retos de la imaginación.
Pero yo ahora tengo veinticuatro y no sé qué o quién soy, o cómo soy. 
La timidez se ha convertido en un miedo atroz al contacto cercano con otras personas; un desprecio por la unión con ellas, que a veces parece ser el rechazo hacia los demás y sus consecuencias, y otras un rechazo hacia mí mismo, por mi falta de confianza y de voluntad.
Hay días en los que desearía acercarme a los demás; conocer sus historias; aprender lo que sea que tengan para enseñar; follar con sus mujeres, con sus hermanas y con sus hijas. Pero ,en la mayoría de situaciones y momentos, sólo deseo hacer más soportable este abandono al que me condeno, por ganas de encontrar un sueño y vivirlo y por miedo a despertar y confirmar que la realidad puede vencer a mi mal entrenada capacidad de razonamiento.

2 comentarios:

  1. Pues tu dirás lo que quieras, pero besas suficientemente bien como para ir allá donde te propognas, conocer sus historias y follarte a sus mujeres.

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  2. No creo que los besos me lleven a ningún sitio... pero gracias por los ánimos, y gracias por pasarte y comentar ;)

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