domingo, 21 de noviembre de 2010

Midiendo las palabras




Me he dicho tantas veces
Que es otro el camino que tengo que tomar
Que ya está perdiendo sentido la frase

¿Pero qué más da?

Lo divertido siempre será la búsqueda
Ir con pequeñas metas
-Las grandes siempre acaban pervirtiendo
O deformando la naturaleza del sueño-

Seguiré escribiendo como si tuviera algo que decir
Y permaneceré callado cada vez que me sienta
Obligado a pronunciar cualquier palabra.

5 comentarios:

  1. medir palabras cuando se hace "como que" se dice /"como que" se calla. Aquí tus palabras están sin medida, dicen todo y pronuncian hasta la nada. Un beso

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  2. Porque los silencios que hablan son más fructíferos que las palabras que resbalan.

    Besos

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  3. Que el silencio sea por emoción, por búsqueda de la palabra adecuada. No dejes de "decir", muchos te escuchamos atentamente...

    Un abrazo,

    A.

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  4. Claudia: Ojalá pudiera expresar con palabras el vacío que llena los silencios cuando se hace "como que" se vive rodeado de todo, rodeado de nada.

    Elena: El secreto del silencio que grita está en las mentes que devuelven el llanto como un eco renovador.

    Andrea: La palabra adecuada sólo se dice cuando esos que escuchan son los adecuados (valga la redundancia), cuántos sean no importa, mientras sepan, o intenten, comprender nuestro canto.

    Gracias a las tres por los comentarios, decir todo esto tiene un sentido y un motivo si hay alguien al otro lado. Un abrazo.

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  5. Jaguar sin selva... interesante inscripción. Es el jaguar amo y dueño de la selva, cuna de su señorío donde resuena su imponente rugir y se inundan los bosques con su elegancia y sigilo. Este sitio es tu selva; tu inspiración y pensamiento, tu dominio; tu voz, tu poesía, la que llega más allá de las palabras...

    Desde acá te digo que me gusta lo que escribes, que he venido porque no había notado que eras seguidor de unos de mis blogs y que me he llevado una grata sorpresa al ver esa cabecera con las crestas de las pirámides de Tikal, y notar que tienes dilección por mi tierra, que es tuya también. Así que no me resta más que agradecerte de corazón y felicitarte por tu buen hacer con la pluma. Quedo invitada a leerte.

    Un afectuoso abrazo que atraviese tu atlántico mar.

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