viernes, 31 de diciembre de 2010

Mujer poeta


“Voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo”
Alejandra Pizarnik


¿Quiénes nos creemos
Que somos, nosotros
Que intentamos encontrar
La palabra, el sentido,
La verdad exacta?

Sólo hace falta pensar
En la juventud golpeada,
Sacudida con teorías,
Embriones de un dolor
Apenas imaginado, sólo
Hace falta pensar en esos días.

Hoy todo se vuelve desconcierto
Y frío en los huesos,
Al evocar la idea pervertida
Del futuro de entonces,
Hecho alegría y hecho sabores:
De nostalgia, de melancolía
De soledad.

Amargo cada trago de amargura,
Dulzura en la inocente lujuria,
Desespero en cada lamida
Sobre el sudor de los inviernos.

Y no, no hay verdad que hable,
Sin avergonzarse por su falta
De cimientos, y que diga:
Soy vida, Soy razón,
Soy la luz que te asusta
Y la noche que te abriga:

Porque el pájaro fue jaula
Desde el primer día, mujer poeta
Y tu lenguaje imposible
Seguirá matando con  hermosura
Cruel, amorfa e inacabada.

martes, 28 de diciembre de 2010

Los sueños, sueños son


Anoche tuve un sueño bastante confuso, absurdo y, sobre todo, divertido. Como todos los sueños, recordarlo es difícil y por cada imagen evocada del sueño del que pretendo hablar, me vienen a la mente escenas de otros, tal vez más antiguos, quizá de la misma noche, o de días atrás; eso es algo que me cuesta llegar a distinguir.
El sueño del que quiero escribir en realidad se puede resumir en pocas palabras (pero como es costumbre en mí, me iré por las ramas sin poder evitarlo): Un atardecer de esos que impactan por la belleza que se otorgan entre sí el horizonte, el sol, las nubes, las montañas y, supongo que en alguna medida, también mi percepción personal del acontecimiento; un atardecer mágico. Estaba yo acompañado por mi hermano menor en la terraza de mi casa (tengo desde ahí unas vistas privilegiadas hacia la sierra madrileña, perfecta para apreciar con detalle esos crepúsculos embriagadores) El sol poniéndose, yo hablando de no sé qué cosas con mi hermano, cuando casi por casualidad nos fijamos que en el cielo se dibujan unas llamaradas surrealistas preciosas. Sé que es un tópico poético decir que el cielo arde en el ocaso o al alba, pero en mi sueño se apreciaba exactamente (literalmente, tal vez) eso: Llamaradas devorando el cielo y las nubes por encima de las montañas. Era una visión emocionante, hechizante, memorable.
Después de eso la imagen que me viene a la mente y de la que no sé si corresponde al mismo sueño o a uno anterior o posterior, es en la que estoy acompañando a un atracador en un robo en una cafetería…
Él amenaza a los clientes con sus escopeta y los desvalija, mientras yo me encargo de la cocina, donde entro y advierto que no dispararé (no distingo bien el arma que llevo, pero puedo empuñarla con una sola mano). En realidad me planteo salir huyendo y olvidarme del asunto (no soy un cabrón de ese tipo ni en mis sueños, al menos por ahora) pero no me decido a hacerlo. Como si de una película se tratara el plano cambia hacia otra secuencia, en el exterior de la cafetería, a una especie de puerta trasera que comunica la cocina con el exterior, donde un tipo está vaciando un cartón de leche en el suelo; el líquido blanco se va esparciendo hasta la calle, el hombre asegura que es la mejor manera de alertar a la policía. En mi sueño dudo un momento de si soy yo ese hombre, luego si debo avisar a mi compañero y también si debería correr.
A partir de allí me vienen imágenes de otros sueños… que quizá después de un porro me apetezca narrar.
No está del todo mal recordar y escribir sueños, aunque sea otro tópico literario Inspiración, originalidad, frescura narrativa… qué conceptos tan ambiguos.

Camino Interminable


(imagen de la red)

¿Cuál es el secreto?
Pregunta, mientras se arrastra
Con saltos que apenas levantan
El polvo del camino.

No hay réplicas. Aún
No es la hora de mostrar.

Tiene que haber un truco,
Insinúa, intentando encontrar
Un desliz débil por el que aferrarse,
Y deslizarse, hasta encontrar una respuesta.

Un deseo sólo trae olvido
Si la meta se vuelve mentira.

Continúan andando,
Padre e hijo, de la mano,
Confiando poder contemplar
De nuevo el espectáculo que iluminó ayer
La tarde azul de su occidente.

¿Dónde se guardan los secretos
Y la magia que los exhibe?
Se escucha decir, sin reconocer su voz.

Piensa, recuerda y vive
Pero sus pasos apenas levantan
El polvo del suelo.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿No te sientes culpable?


¿No te sientes culpable
De qué te escriba tantos versos,
A ti que lo único que has hecho
Para volverme tu esclavo
Es haber nacido?

¿No te duele pensar
Que mientras te adulo con mis líneas
En mil partes de la tierra
Se está muriendo la gente
En la que tanto nos cuesta pensar?

Los matan sus esbirros,
En nombre de la justicia de unos pocos,
-De los que mandan, por supuesto-
Mueren de hambre
Porque no les dejan trabajar la tierra que los gestó
Y tienen que pagar precios enormes
Por el alimento que producen,
Y les es arrebatado para engordar el mercado,
Engordar a los CERDOS del sistema.

¿No te sientes culpable de que sólo hable de ti
Cuando me planto frente a las hojas en blanco,
Mientras hay enfermedades, con una cura descubierta
Hace tiempo, que siguen masacrando familias y familias?

Por supuesto que no te importa,
Jamás te avergonzará.
Soy yo el que tiene que cambiar
Y volverte una musa más efímera,
Para descargar mi rabia en contra de algo menos egoísta
E hipócrita, que el amor;
Aunque acabes abandonándome, por sentirte menos
Querida.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Hoy hablaré con él


Hoy hablaré con él.

Con el que permanece callado
Cuando los otros bailan;
El que no se mueve del lugar que ocupa
Cuando los otros gritan;

Me acercaré todo lo que pueda,
Y lo que me deje,
Para poder hablarle en confianza
De la confianza,
Para decirle algunas palabras
Aunque no se entiendan,
Para sentarme a su lado y oír
Lo que tiene que llorar,
Para beber con nuestras jarras doradas
Las dudas que nos encierran.

Quiero acercarme y llorar con él,
para comprender su dolor.
Quiero saber de dónde viene el miedo
Que parece matarlo por dentro,

-Por dentro no es más que un niño,
Lo saben sus años-



Quiero escucharlo cantar con alegría,
Quiero despertarlo,
Quiero ser él para que cambie y sonría
Aunque tengan que pasar siglos;

Le diré que el amor es algo menos complejo
De lo que dicen sus dedos.
Le diré que corramos en busca de sueños

Y despertaremos:
Él siendo yo, y yo siendo él
Con la  misma carne y la misma razón.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

Te prometo anarquía

Algunos de mis poemas han sido seleccionados para formar parte de esta antología de artistas guatemaltecos... Es un honor estar allí, por supuesto...

"Te prometo anarquía (TPA) es una revista digital de carácter antológico que pretende sacar a la luz y permitir un espacio de difusión abierta para escritores, poetas y artistas nóveles, independientes, alternativos, empíricos, underground, inéditos, poco difundidos, emergentes, outsiders, lejanos, dispersos, desconocidos, amateurs, experimentales y demás nacidos en Guatemala."

Mi selección está AQUÍ,   también una foto, aunque mejor no prestarle mucha atención jaja (lo importante es la poesía, no quien la escriba). Seguro que en la revista agradecen las visitas... así que, quien quiera y pueda, que se de una vuelta.

Te prometo anarquía

Algunos de mis poemas han sido seleccionados para formar parte de esta antología de artistas guatemaltecos... Es un honor estar allí, por supuesto...

"Te prometo anarquía (TPA) es una revista digital de carácter antológico que pretende sacar a la luz y permitir un espacio de difusión abierta para escritores, poetas y artistas nóveles, independientes, alternativos, empíricos, underground, inéditos, poco difundidos, emergentes, outsiders, lejanos, dispersos, desconocidos, amateurs, experimentales y demás nacidos en Guatemala."

Mi selección está AQUÍ,   también una foto, aunque mejor no prestarle mucha atención jaja (lo importante es la poesía, no quien la escriba). Seguro que en la revista agradecen las visitas... así que, quien quiera y pueda, que se de una vuelta.

martes, 21 de diciembre de 2010

Tu Humo Continúa

Imagen de la red

“Seré la semilla que fertiliza las arrugas cavadas dolorosamente. 
Nuestra íntima unión inventará la poesía. 
Ambos seremos un dios, y revolotearemos hacia el infinito…”
Baudelaire



No puede ser,
No puede oírnos,
Nunca ve
Más allá de su destello,
Ni siente el mismo frío
Que sienten los dedos
Adictos a gatillos y puñales.

No puede saber
Lo que se dice entre versos gratuitos,
Aunque intenta vender
Lo que no puede aprender.

Si pierde, sólo nos deja advertir su lección
Cuando el silencio es olvido
Y cada párrafo estudiado
No es más que ociosidad, aderezada
Con reflexiones ambiguas,
Mientras el humo que improvisa la lucidez
Se esparce, impregnando cada cuerpo.

No parará,
No se rendirá,
Nunca retrocede
Ante la tinta amenazante,
Ni cambia la inocencia del letargo
Por la inercia de los gestos.

Morirá si no lo inhalas,
Vivirá mientras arda.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Volviendo


Si existe el amor
La vida es más que infinitos sueños;
Si sobra el amor
¿Merecemos su aliento?

-Aunque no sea amor
El placer reconforta-

A dos metros de distancia
Te tienta la mentira:
Es tu deseo
Que muere,
Aunque volverá
A matar.

No sabes de qué hablar
Y  crees que a alguien le importa
No sufrir cuando todo es pasajero.

Mírala correr
¿Sabe ella a dónde va?

-No te esfuerces,
Se ha ido,
No existes-

sábado, 18 de diciembre de 2010


 (Imagen tomada de la red)

Desprotegida,
Arrastrándote por un suelo demasiado familiar,
Tan frío, como la comprensión de un poema;
Desnuda
Desde los pies hasta la sombra,
Como si la vida no hubiera sabido
Amaestrarte y adormecerte,
Como si no fueras más que un cachorro
Triste.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Confesiones

Era ridículo, una muestra más de mi apoteósica inmadurez, de mis sueños desesperados y de mis ilusiones inventadas; convenciéndome  de su naturaleza hasta creerlas ciertas, hasta vivirlas y sufrirlas. Nadie lo sabe mejor que tú que solo curioseabas, jugueteabas con el morbo y con las normas; se despertaba en ti el apetito por lo prohibido y te gustaba su aroma, te divertía; disimulabas, rondabas el territorio marcado, te extasiabas pues atacabas a una presa fácil, a un iluso, a uno de esos ingenuos que aún creen en el amor y en la sinceridad, de los que piensan que la hipocresía es algo de lo que deberíamos huir, convirtiendo en instintos nuestra razón, uno de esos que sueñan demasiado y viven apenas. 
Nadie lo sabe mejor que tú que fuiste víctima de tu juego. Necesitabas reglas, algo a lo que obedecer, pero no supiste afrontarlo; no sabes obligarte, no sabes inventar un orden, necesitas uno impuesto y perdiste el control, tu juego sabía a inocencia, a pureza, a esa pureza que añorabas, a esa inocencia que ni siquiera recuerdas y te embrujó, te embriagaste de pasión muda, de represión de instintos y razón.
Yo no soy capaz de asimilarlo. Camino y me muevo sigilosamente por el sendero que creo conveniente. No te busqué; no te buscaba aunque te esperaba y, llegaste, me acorralaste, me hechizaste; querías que perdiera el control, que estallase mi furia, que levantase los cimientos de la historia con un alarido de pasión, con un grito lleno de intenciones, de convencimiento, que demostrara que aún no estoy demasiado lejos, que el mundo sigue a mi alcance y podría ir y agarrarlo, abrazarlo y mirarle a los ojos mientras siembro en él mis semillas; los gérmenes que harán de este patético circo algo mejor: una alternativa, una salida de la tiranía de los anti-humanistas para dar paso a una más contundente y atroz: la tiranía de los locos, de los que no perciben lo que la mayoría, de los que observan desde fuera nuestro letargo, este día a día sin rumbo y sin sazón. Esos que conseguirían la aniquilación de los valores envasados y las necesidades caducas mediante terapias psicológicas y psiquiátricas obligatorias, todos tenemos algo que tratarnos y deberíamos asimilarlo.
Nadie lo sabe mejor que tú. Y nadie sabe mejor que tú que mi cura no está en manos de los médicos; ellos podrían enseñarme el camino, y lo han hecho, me lo insinúan en cada sesión; y yo veo el camino en las calles y en los parques, lo escucho cuando me hablan y lo huelo en los restaurantes, pero no lo mastico, así como tú no quieres masticar mi pasión, darle pequeños mordiscos, lamerla, olerla y hablarle al oído sobre lo maravilloso que es el poder estar juntos, sin máscaras, alejados de los reparos y los escrúpulos de esta manada de borregos humanoides que habitan el putrefacto escenario en el que nos consumimos; este teatro abandonado por los dioses en el que se representan comedias y parodias escalofriantes y repulsivas,  patéticas imitaciones de lo que debería ser el comportamiento de la especie más evolucionada, de los elegidos por los dioses para ascender a su trono, los portadores del don de la razón: obras escalofriántemente tristes.

Deseos


Me gustaría decir
Que te guardo en la memoria,
Que en mi cama tu silueta
Dibuja una forma de sábanas arrugadas
Y que el sabor de tu piel
Descansa en mi saliva,

Pero nunca dormiste aquí
Y nunca vivimos nada juntos
¿Cómo recordarte?

Maldita idealización
Malditos sueños
Maldita esperanza

Las palabras no son suficientes
Para que te envuelvan mis deseos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Tragos


Fuerza
Voluntad
Fe

Palabras que resuenan
Para los espíritus
Y que nadie sabe
Interpretar.

De momento
Las copas siguen vaciándose
Y las voces,
Como el vino,
Encontrarán la hora exacta
Para acabarse.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Una noche juntos


1

Me desperté, seguías dormida, tapada hasta los hombros, con el pelo revuelto. Me acerqué a ti para besarte, respirabas hondamente, casi no podía distinguir tus inhalaciones y exhalaciones del silencio. Algunos rayos de luz se colaban por la ventana a través de las cortinas. Puse mis labios detrás de tu oreja, moviste ligeramente un brazo. Me fui de la cama hacia el baño: ropa por el suelo, sobre el sillón; nosotros desnudos.

 2

Ruido, voces convirtiéndose en murmullos, niños correteando, adolescentes dándole patadas a un balón; más niños, algunos en bicicleta y más murmullos. Intento evitarlos pero no se callan. Tampoco se callan mis pisadas  sobre las rocas y las aceras, se acolchan sobre la carretera. Las voces vuelven mientras se van quedando atrás. De pronto unos pasos, pisadas que se acercan cautelosamente por detrás; botas contra la acera, tacones contra la acera, suena un encendedor,  está muy cerca, los pasos se ralentizan,  un coche se acerca, frena. Ahora sólo mis  pasos, los otros se han esfumado. Inhalo, exhalo.

 3


Nada; sólo aceras de piedra llenas de grietas. Sólo caminos hechos por miles de peatones entre la hierba. Sólo ramas y hojas secas. Sólo rocas, pequeñas y grandes. Sólo tierra, charcos, lodo. Sólo pasos de cebra borrosos  para cruzar calles desiertas. Sólo mierda de perros reseca que nadie piensa recoger. Sólo hormigas recolectando supervivencia en forma de restos orgánicos. Sólo humedad de lluvia liviana. Sólo yo, caminando de vuelta a casa. 

4
Ahora estarás recién levantada, debatiéndote entre preparar café o salir a desayunar fuera. Quizá todavía estés desnuda, disfrutando con la idea de pasearte por el apartamento sin nada puesto. ¿Habrá alguien mirando? En el fondo te gustaría que así fuera. Te darás una ducha rápida, caliente, placentera, como fue nuestra noche. ¿Pensarás en mí? ¿Volveremos a vernos? Yo tengo ganas, pero tú tienes otros clientes.

Confieso que he temido


Podría decir que apenas sé lo que digo,
Que cuando leo comprendo
Y cuando recuerdo olvido.

Déjame tomarte de la mano con fuerza
Como si te encadenara a mí.
Acepto mi simpleza y ruego,
Sí, te ruego una caricia
Con esos dedos sabios y expertos;

Deja tu huella en mí y alúmbrame,
Hoy que me siento morir.

Sólo quiero llegar a saber
Por qué duele saberte intocable,
Como dolía saberte perdida,
Antes de encontrarte.

Te puedo pedir que vueles
Hasta donde mi ignorancia
Ha construido su nido,
Pero si a algo temo
Es al castigo que pueda imponerme
Tu mirada, al abrirme y desgarrarme
Para comprobar que la esencia
De un mortal, sólo se hace eterna
Si la existencia ha sido bien cosechada.

Nunca dejaré de dudar
Que la mía es como una parcela de inocencia
Envenenada con los fertilizantes
Contra los que luchaba.

Ven y cúrame;

Ven y dime
Que hay algo más
Que engaños de pasión
En este día a día;

Ven
Y si quieres calla,
Pero ven 
y mírame.

La soledad morirá
Si tus ojos me desangran
Y el vacío se saciará
Si tus labios me beben,
Hasta el final.

Presentación Revista Poe+



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martes, 7 de diciembre de 2010

Saldré a ver que hay ahí afuera…



Tal vez un cambio sea lo más adecuado. Un cambio en la forma, en el aspecto que se muestra, en la piel
¿algún tatuaje extravagante?
Los cambios son necesarios, pero si se hacen, que se hagan a lo grande; o se crea desconcierto o la indiferencia nos tragará y no queremos ser ignorados. Al menos no por todos, ni siempre, pues hay mujeres exuberantes que nos vuelven locos y que no pueden ignorar nuestra existencia. Queremos que confirmen nuestra capacidad de desear y creernos deseados.

Tal vez tanta poesía esté haciendo que me vuelva pesado con las mujeres y las frustraciones, tengo que empezar a escribir sobre otras cosas.

Saldré a ver que hay ahí afuera…

Aprende a aprehender

Todas las voces contra ti,
Cada mueca de disgusto,
Cada incitación a la cordura.

Todos los pasos de las sombras
Esquivan tu armonía con el suelo.

Mira hacia tus dedos;
Toda la sangre que los cubría
Se perdió en un número de seis cifras.

El abandono ya no es la soledad;
La nieve derribará tu calor
Con desconsuelo,
Lentamente lo vaciará,
Porque el invierno llega
Fuera de temporada
Y advierte su caída
Cuando tus piernas no responden.

Sabes que es la hora
De temblar por cada trago
De ese néctar que te baña.

La seducción es sólo dulce entre tus labios
Y más vale enseñar,
Al que te habita,
Que aprender es sólo encontrar otra forma de nombrar
A los deseos que se extinguen.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Revolución


Hay mucha mierda ahí fuera,
Mucha muerte sin sentido,
Toda la violencia que uno pueda imaginarse
Sacudiendo a quien no se lo merece.

Nosotros tenemos suerte, sin duda,
Aunque tengamos que aguantar
Dentro de esta burbuja
Que nos imponen los que mandan,
Sólo para hacernos ver
Que si tenemos el valor de ir en contra
De ellos, en contra de su hipocresía
Y su tiranía,
Acabaremos mal, muy mal:

Se nos desplazará y se nos hará ver como un enemigo
De la tranquilidad, la comodidad y toda esa basura,

Pero, amigos, no nos queda más remedio
Que apartarnos de las masas
Y hacer una pequeña revolución,
Dentro de nosotros mismos,
Compartida  quizá con seres de plena confianza.

Revolución
Que tal vez no cambie la suerte del mundo,
Pero dejará claro que no apoyamos la desigualdad
Y que lo diremos, aunque sólo nos escuchemos los mismos
De siempre.

Sin nombre, final


Un ruido lo despertó, su cuarto estaba tan oscuro que no se atrevía a levantarse de la cama; el ruido sonaba como a golpes de cubiertos y platos en la cocina, pero no podía ser, era demasiado tarde. Tal vez su madre se había levantado a prepararse un té, o leche, o algo. Decidió levantarse y tomar él también algo; tenía sed y aprovecharía para preguntar qué pasaba. Se levantó y encendió una lámpara en su mesa de noche, ni siquiera se puso los zapatos y caminó hacia fuera, hasta la cocina. Como esperaba era su madre, y había estado tomando té, la taza con la bolsa y una cucharilla estaban a su lado. Ella estaba sentada en una silla, con la cabeza entre las manos, sollozando, parecía totalmente trastocada, desconsolada; nunca la había visto así.
Ella no se había dado cuenta de su presencia ni de cómo  él la inspeccionaba desde atrás. Vestida con una bata, despeinada, sujetaba en sus manos una hoja y al lado de la taza del té se podía distinguir un sobre; alguien le había enviado una carta que la había destrozado por dentro. ¿Quién podía ser? Se acercó hasta ella para preguntarle qué había pasado, pero no tuvo tiempo de formular la pregunta. Ella sintió sus pasos y se abalanzó hasta él, para abrazarlo y llorar en su hombro. Le pidió que la perdonara, porque a veces la superaban cosas sin importancia y que en otro momento le diría lo que  había pasado.
Él no esperaría hasta que ella se atreviera a decirselo. A la mañana siguiente, mientras su madre se fue al trabajo, revolvió la casa entera hasta dar con el sobre de la carta que había recibido. La encontró y la leyó, aunque al principio no pudo comprender en su totalidad lo que se contaba. Hablaban de un tal Mario, quien había llevado su alcoholismo al extremo; hasta que le diagnosticaron una pancreatitis crónica, a la que no tuvo las fuerzas para tratar, pues siguió bebiendo aun sabiendo que podía costarle la vida.
Y así fue, pocos días después del diagnóstico, lo encontraron muerto en un hostal donde alquilaba un cuarto viejo y sucio. Junto a él habían encontrado una nota escrita poco después de saber que moriría, pues fue consciente en todo momento de que su caso era grave, pero no hizo nada. En el papel (que le habían enviado a Odilia junto a la carta, pero que ella no había dejado en el mismo sobre) Mario confesaba su arrepentimiento por no haber podido retenerla a su lado y le confesaba que aún pensaba en ella y que le habría gustado tener una familia y una vida menos complicada, estando juntos. El velatorio y el entierro se habían llevado a cabo ya, pues la carta tardó varios días en llegar.
Después de leerla empezó a comprender y a encajar algunos hechos. Sospechaba que el tal Mario podía ser su padre, al que nunca había visto, y el que nada había sabido de la existencia de su hijo. También comprendió las lágrimas de su madre, pues siempre supo que algo la ataba al pasado; algo que no la dejaba progresar y sacar adelante sentimentalmente su vida. 
Lo que no sospechaba sería la depresión en la que caería ella a partir de entonces, que la llevaría a perder su trabajo y con él, cualquier esperanza de recuperación; también empezó a comprender que tendría que ser él quien la tendría que mantener con las ganas suficientes para levantarse día a día y para que no cometiera ninguna locura, locuras que pasarían por su cabeza en más de una ocasión.
La vida tiene esas cosas.