lunes, 23 de mayo de 2011

Implacable en la lucha


Implacable en la lucha
A pesar del temor a caer
A pesar de la sensación
De llevar tirado en el barro
Más tiempo del que se creía

¿Cómo levantarse
Si no parece haber arriba
Abajo, distancias, cielos,
Esperanzas, aquí, ilusiones,
Espacio, certezas, salidas?

¿Soy yo el que borró el camino?
¿No confío aun en la rabia?
¿De qué sirven las palabras
Si a la hora de la verdad, no hay verdad?
¿De qué sirve la imaginación
Cuando se reduce a una necesidad lasciva?
¿Sin futuro qué es del pasado?
¿Dónde están todas las lecciones aprendidas
Y todo el valor reunido en busca de sosiego?

Implacable en la lucha
Pero sólo si no hay batallas
Implacable en la teoría de una rebelión
Que se esfuma detrás de cada calada
Y vuelve a la vida cada vez que doy un trago
Y te digo que lo siento
Lo siento por mí 
Ente volátil de confusiones sin ritmo
Lo siento por todo 
Ambigüedad que fluye sin dueño
Como la alegría que sobrevuela tu pelo
O la euforia que corea para sí misma
Que no se dejará vencer
Que no perderá la luz conquistada
Que permanecerá implacable en la lucha.

sábado, 21 de mayo de 2011

Un sí y un no


Un sí y un no
Un laberinto de calor
Donde se pierde la devoción
Por el aire, por amarse y por gritar

Quería mostrarte, frente a frente
Los rostros de los que viven
El delicado cuerpo del que sueña
Y la bestialidad del que habla sin hablar

Quise ser el espejo de la lucha
Porque anhelaba en él tu reflejo y tu cordura

Pero hoy sólo dejo caer mi puño desde el aire
Tras entrever el convulso deambular
Por un devenir que me es tan propio que no lo parece

Pensé que el mejor remedio contra el estupor
Era la risa en eco, en canon 
la risa armónica y sinfónica
Pero ignoré tu llanto, tu historia: el dolor

Cuán difícil parece la entrega
Si me arrastro esperanzado
Hacia lo inmenso 
Hacia el deseo hecho de deseos y promesas
Mientras tú marchas a esconderte
Detrás de ti misma, del pasado
Y la mala influencia del destino

Porque eres sangre efervescente en la soledad
Y yo un espectro de paradojas
Anudadas entre ellas, arrullándose a sí mismas

Un silencio contradictorio
Que trata de consolar su verdad y su mentira
Porque nadie enseña a vivir
Cuando no se aprende a sentir.

viernes, 20 de mayo de 2011

Roberto


Resulta curioso como a veces seconsigue crear la fama de algún personaje prácticamente de la nada, por el bocaa boca. Ésto es algo que, sin duda, saca a relucir nuestra debilidad porinmiscuirnos en la vida de los demás, sobre todo en las vidas que consideramosextravagantes, sobresalientes o inquietantes, de alguna manera. Nuestra tendenciaa este tipo de intromisiones tenemos que reconocerla y aceptarla, como unvicio, o una costumbre (suavizando el termino) totalmente humana. Hasta laspersonas eruditas y cultas caen en la tentación de ojear y hojear lasbiografías de sus más admirados autores, pensadores, artistas o personajeshistóricos en general; sobra decir la casi obsesiva curiosidad del ciudadano medio porconocer y saber sobre los demás cualquier dato, ya sea de gente de su entornoo de personajes más o menos públicos. Todos somos testigos de algo parecido,prácticamente todos los días.
A pesar de que por decir todo esto,mi explicación de que la historia que me propongo narrar llegó a mis oídos sinquerer y sin que yo lo buscara, aseguro que todo empezó por casualidad.
Estaba yo en  un bar, bebiendo vino tinto como de costumbrey leyendo algunos pasajes y análisis sobre la filosofía de la Grecia antigua.Era un bar pequeño, con una barra incrustada en uno de sus lados, a la que unaspocas mesas rodeaban; el espacio sin éstas lo ocupaba una máquina de tabaco yun futbolín. Como compañeros de tarde, sin que los conociera y sin queestuvieran sentados conmigo, pero a los que me refiero como tal porque podíaescuchar todo cuanto hablaban entre ellos, eran dos hombres de mediana edad queno parecían conocer para nada la discreción en las conversaciones; muy a mipesar, pues interrumpieron la apasionante lectura de algunos versos deParménides y Empédocles, de los pocos que de estos se conservan, en la que estaba enfrascado.
Mi natural indecisión a la horade censurar, reprochar, regañar o  interrumpir conversaciones, o actos,aunque los considere de mala educación, como hablar a gritos sin que seanecesario, me hizo levantar ojos y oídos en su dirección,pensando y esperando que un gesto bastaría para dejar ver mi malestar ydespertara en ellos una pequeña sensación de incomodidad, la suficiente parabajar al menos un poco la voz. Pero no fue así. En todo caso, tragando saliva ypaciencia, me serví otra copa de la botella a medias que tenía sobre la mesa ypermanecí escuchando lo que decían.
Hablaban sobre un conocidomuchacho de la zona, quien, al parecer, era casi una celebridad en el barrio ylos alrededores: estimado por los hombres de casi todas las edades por unmotivo que no quedó del todo claro; adorado por las señoras por su educación ysaber estar; aunque, muy a su pesar, no era pretendido por ninguna de las hijasde éstos y éstas. Era aquí donde la historia, a mi gusto, empezaba a hacerseinteresante y con poca dificultad consiguió atraparme y hacer que me olvidaradel libro y los antiguos.
Según uno de los narradores, elque llevaba la voz cantante de la historia, pues el otro se limitaba aconfirmar sospechas o a agregar algún dato, casi siempre irrelevante, elmuchacho tenía una doble personalidad; aunque intentó suavizar su afirmacióndiciendo que  era más que un problema patológico, una habilidad; puescon una de sus dos caras se ganaba el cariño y la atención de muchos vecinos,pero con la otra, en compañías más adecuadas, sacaba a relucir lo peor de su forma de ser y estar, en cuanto a ética y falta de escrúpulos, por no hablar de su supuestamente admirada educación. En éstas situaciones, en las que salía su otra cara, digamos, la mala,  que normalmente ocurrían en bares,plazas y/o parques, insultaba y maldecía a cualquiera que osara hablarle enmomentos inoportunos; los cuales podían ser cualquiera, pues él losdeterminaba. En ocasiones se dedicaba a maldecir prácticamente a toda lahumanidad; sus normas sociales, sus tabúes sexuales y el aparente desprecio porla erudición y la cultura, con el que condenaban a los pocos grandes hombres alaislamiento y la marginación; ésto, según él, porque la plebe no era capazde integrarlos debido a sus propios complejos de inferioridad intelectual; lasensación de estupidez que una persona inteligente despierta en otras que no loson tanto, o que no se consideran a sí mismas como tal.  Por supuesto él se consideraba uno de esosgrandes hombres. Aseguraba haber recorrido ciudades enteras en busca de alguiena su altura intelectual, pero que, desilusionado, poco a poco fue descubriendoque era una causa perdida, por esta razón acababa volviendo a su barrio. Nisiquiera parecía tener en buena estima a sus familiares y como amigos de verdad,parece que nadie habría estado dispuesto a considerarse o a convertirse en uno. Suopinión sobre las mujeres no era mejor. Ni si quiera las creía capaces dellegar a instruirse o a razonar de manera que contaran entre los candidatos aser sus hermanos culturales, eran más bien criaturas de su hogar, aunque conalguna habilidad, según él, para ejercer distintos oficios, nunca el de laerudición; más bien consideraba que por naturaleza deberían limitarse a serviren el hogar y a complacer en las relaciones; no ponía objeciones en que cobraranpor cualquiera de las opciones.
El lector, llegando a este punto,se preguntará, como hice yo, por qué se le permitían ese tipo de declaraciones,pues la prudencia y el disimulo no eran virtudes a las que recurriera, segúnparecía; sobre todo, según el narrador, si se emborrachaba. Ofendía a todos lossectores del barrio, la mayoría de veces poniendo nombres propios; y nadie lecensuraba o le reprochaba su falta de autocontrol, su exacerbada fogosidad altratar y desarrollar sus teorías, porque así las llamaba él, pues según decía,se limitaba a filosofar. Yo no descarté, ni descarto la posibilidad de lainfluencia del síndrome de Tourette, ya que cumple con muchos de los síntomas. Como supuestofilósofo tampoco se le puede reprochar su actitud, en gran parte porque amuchos de éstos se les ha pasado por alto barbaridades del mismo tipo, oincluso peores. Pero el motivo de la resignación de sus vecinos, según seguíael relato del, cada vez más ebrio, narrador, el muchacho estaba enfermo y no deTourette, sino de epilepsia.
Sufría ataques constantes y muyfuertes. Cualquiera que haya sido testigo de una víctima de éstos, sabrá desobra la sensación de piedad y compasión que suscitan, pues realmente elterrible dolor que sienten, no sólo al padecer la enfermedad con los espasmosy los posibles golpes que la pérdida de control y consciencia pueden provocar,sino por recobrar el control y el conocimiento la mayoría de veces estandorodeado de extraños, en calles que no reconoce, en bares que no recuerda y congente a la que días antes había maldecido por hipócritas y poco solidarios. Unaimpresión, la de recobrar la conciencia así, supongo, bastante fuerte para su mellado orgullo.
En éste punto, el improvisado narradorse vio obligado a interrumpir su relato, pues el camarero, muy a pesar detodos, descubrió que ninguno de ellos tenía dinero suficiente para pagar loconsumido; y tras una acalorada discusión, acabó echándolos a la calle yamenazándoles con que no quería volver a verlos por allí, nunca más. Los dosborrachos parecieron entender el mensaje y se fueron lo más rápido yequilibradamente posible, bajo sus circunstancias.
Sentí cierto disgusto hacia elcamarero por la interrupción, pues la historia del muchacho me había cautivado.Tuve la sensación de que datos de gran importancia se habían quedado sinnarrar, sentí, incluso, el impulso de pagar yo la cuenta de los morosos, o salir tras ellos para pedir que acabaran el relato sólo para mí. Pero no hicenada. Me limité a reflexionar sobre lo escuchado y a sentir una extraña empatíay cierta comprensión con el muchacho, de nombre Roberto, si no recuerdo mal.
Sufrir  una enfermedad que te aísle o quecree compasión y piedad en los demás para contigo, como si fueras un cachorrodesvalido o  un bebé, ha de serfrustrante, y más aún para alguien con un carácter duro y orgulloso, comoparecía ser su caso.
Desde entonces, cada vez que voyal mismo bar, o a otros, lo hago esperando encontrar a los narradores, oalguien que sea capaz de suplirlos. Por supuesto, por casualidad, sin que yo lopida, para sorprenderlos contando algo más sobre el particular caso de Roberto, sin importarles mi presencia,claro está. También guardo la esperanza, aunque ésta un poco más débil yconfusa, de encontrarme en persona con él y, tal vez, hablarle para comprobarsu nivel de erudición y el trasfondo de sus teorías. Pero nunca coincido, nicon él, ni con nadie que lo mencione, lo cual me frustra en parte y me agobia,pues tengo una insoportable necesidad de saber más acerca de su vida, y conocersu aspecto, su voz, su dolor, su historia…
Supongo que debería olvidarme detodo y centrarme en mis estudios y trabajo, porque reconozco que hasta ahora,siempre había creído que obsesionarse e interesarse tanto por la vida de losdemás era una muestra de debilidad y desprecio por la propia… Aunque muero deganas por conocer a Roberto. 

martes, 17 de mayo de 2011

La virtud ya no existe

¿Quién inventó la mentira?
Los sacrificios no siempre sacian
La carne y los corazones del hermano
Se ofrecen como tributo de redención
Si mato, mi nombre se eleva, dice el antiguo
Si como, mi grito te alaba, dice el incauto
Crearon un dios para hacerse dioses 


Hacen de guías quienes perdieron el rumbo
Someten a la fuerza los que distorsionan su debilidad
Clama justicia quien teme a la muerte
Habla del tiempo quien no se para a existir
Se pudren en vicios los derrotados
Todos disfrazan su asco con rabia y placer

Tengo miedo a existir
Me dijeron sonríe, camina, habita, penetra, goza
Yo aprendí a llorar, a yacer, a vagar, a rechazar
Y aun así necesito del otro lado, de la última esquina

¿Qué permanece?
El poder del equilibrio, su elección o su muerte
Está en las manos equivocadas, está en las mentes equivocadas
El maestro sólo quiere alumnos sinceros
El aprendiz prefiere orgías y éxtasis
No hay futuro para el renegado
No hay pasado para el que tiembla de gozo
Hay una vía de guerras y muertes, para alcanzar el sueño
Pero el engaño sigue latiendo

La virtud ya no existe
La verdad es el semen que cae al vacío
La verdad es una herida perenne infectada
La verdad es cada sollozo por recibir tu mirada
La verdad es el deseo y tu piel pidiendo calor
La verdad se sienta a tu lado y no te atreves a rozarla
La verdad revienta cada mañana cuando recorres el túnel de la alegría
La verdad me esconde de ti y de mí porque no quiere morir

¿Quién inventó la mentira?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Vida. Lamentos perdidos.


Vida

Sé que no quieres vivirme y por eso me matas
 ¿Lentamente? ¿Quién entiende de transcursos y duración?
Ayer fuimos héroes en la lucha contra el derroche
 Hoy nos duele no saber controlar el ímpetu de un recuerdo

Un dolor que no cesa es un trago más del razonado instinto de la salvaje cautela
La paz son esas manchas que se vierten sobre el ruido impuro de la ceniza rebelde

Tus ojos, el humo, certezas, la lógica,
 Tu piel, tu mar, un sueño, la lucha, tu miedo, 
La risa, un rostro, los tiemblos, tus pechos,
 Un grito, tu llanto, mi grito, 
La sed, tu ayer, silencio, un beso, 
El regreso, mi culpa, tus garras,
 El hielo, la sangre, un día,
 El vicio, tu tacto, mi fin

Todo se muestra en riesgo seductor 
Una luz de calma, una caída hacia el consuelo atroz 
¿A dónde ha ido la auténtica vista, el milagro de conocer y sufrir? 
¿Es arcano y temerario el poder sentir escocer la verdad 
Al verterla caliente sobre heridas abiertas, sobre la esencia del alma? 

¿Es acaso mi error tener por error lo que en tu canto me dices? 
Dime si es este cruel devenir tu eterna respuesta, la que siempre retorna 

Vida.

martes, 10 de mayo de 2011

Radiohead-No surprises


Anécdota...


Estaba en casa de sus abuelos paternos, en la entrada algaraje, rodeado de maizales y siembras salvajes de girasoles; la sombra de lospinos se hacía notar, su orientación las obligaba a hacerseterroríficas, y cada vez más alargadas, mientras crecían con el sol que ibacamino de esconderse. Cerca de los maizales había un agujero de un metro dediámetro y menos de dos de profundidad, en el que sin verse, se sabía quehabitaban unos sapos que no paraban croar.
Antes de continuar me veo obligado a aclarar que parteesencial de lo fantástico de esta historia para el protagonista, es que no era capaz derecordarla. Podía visualizar mentalmente los maizales, imaginarse los pinos,los girasoles, el camino de cemento que eran dos hileras, como alfombras deconcreto que guiaban a los automóviles desde la carretera de tierra de la quevenían, hasta la tranquila humedad del garaje de una casa malgastada por losaños, por la apatía y por todos los que la habitaron hasta llenarla de vida,para después vaciarla cuando se marcharon cada uno y su familia a vivir lo quecreyeron una mejor opción, despojando a la casa de toda la euforia quedesprendían las tres generaciones que llegaron a habitarla durante años.
En cualquier caso, este recuerdo perdido era para él vital,una verdadera muestra de la fragilidad de la percepción, fragilidad en elsentido de que nuestra convicción y fe en la razón, tienen muchos puntos débilespor donde se puede infestar de imaginería, falacias, alucinaciones, paranoias,mentiras, olvido… o quizá mostrarnos lo que de verdad ocurre más allá denosotros y que se nos oculta por medio de los sentidos, que lo hacen porque nopueden, ni deben perder el control necesario para cumplir su función demecanismos de supervivencia. Las ansias de vida se ven envueltas en una batallainterminable con las de muerte; batalla a la que estamos abocados, condenados, yde la que sólo sabemos algo con certeza: ganará la muerte. Pero el sentido, ola meta, o el destino o una de las funciones de los sentidos y de losinstintos, incluida la razón, es hacer que la lucha se alargue todo lo posiblepara conseguir distraer a nuestra conciencia de conceptos tan horrendos como laderrota, la muerte, el miedo, el devenir, la misma vida.
Federico conoce la historia de boca de uno de sus primos: elque lo acompañaba una tarde en la que se dedicaron a hablar y observar lasnubes, a perseguir insectos voladores o arañas que se cruzaran en su vista, y en la que acabaron inclinados asomando la cabeza en el agujero de lossapos, tratando de dar con ellos. Algo totalmente natural en niños de cinco oseis años. El primo asegura que por asomarse demasiado, Federico acabó cayendodentro del agujero, sobre los sapos, llorando y gritando; asustado y dolorido, y  él, cual malandrín temeroso de que se le inculpe de algo que se le escapóde las manos, salió corriendo al ver que llegaba el abuelo de Federico con másganas de darle un par de azotes a él, que de sacar al pobre niño del agujero.
Por más que trata de recordar, no es capaz de dar con esecapítulo de su vida. ¿Cómo se puede olvidar algo así? ¿Es posible (suponiendoque sea un recuerdo eliminado por su inconsciente) que una situación, enapariencia poco importante, casi nada significativa y ni de cercatrascendental, pueda crear una especie de trauma, como represión de un miedoatroz a las caídas, a los sapos, al olvido, al dolor, al asco o al miedo? Podríaser, pero él no estaba tan seguro. Su primo no podía mentir con algo así, oinventárselo, así que tenía que ser cierto y de alguna manera tuvo queolvidarlo, tal vez instantáneamente, pues su primo se lo había recordado pocosaños después de que ocurriera, y ya entonces no lo recordaba.
Probablemente toda esta historia sólo sea una anécdotacuriosa y nada más, pero él nunca dejó de pensar que se trataba de algototalmente trascendental, hasta místico, una señal, una prueba de que algo se ocultamás allá de lo que creemos real; una conexión con algo superior al anticuadoconcepto de dios; una conexión con el universo y con las leyes del devenircósmico. Algo capaz de hacernos sentir tan inferiores frente a la magnificenciadel infinito, como superiores cuando somos vemos y nos sabemos capaces denombrarlo y razonarlo.

Palabra... Mentira.


Golpea con triste audacia
El avance mártir de olas melódicas
Del llanto eterno y la angustia vital

Arrulla su dulce embriaguez
Meciendo torturas que derraman  ponzoña
Con el ingenio demente de la palabra convenida

Una palabra menor
Que cae sin parar
Volviendo al grado armónico de la primera verdad
La única capaz de calmar y saciar un vicio
Tan depravador como la inocencia

Lo cierto no es más que un fantasma del miedo
La duda es el infierno metafísico

Quien hablé de la fe como Fin
Y vea en los inventos de la razón
El único medio para llegar a Ser
Negará la obviedad del silencio
Como espejo y reflejo de un sentido que no existe
En unos nombres que adornan sin describir
Conceptos que explican sin entender.

viernes, 6 de mayo de 2011

Privilegio



Es como si ya nadie viviera
En estos edificios.
Parecen vacíos,
Sus paredes lloran
Por abandono;
Se deshacen en lágrimas de cal;
Las costras de su utilidad
Hoy son  menos sanadoras

En las calles
Algunas ramas adulan con sadismo
La única vía de escape,
El único refugio ante la cobardía,
El único medio del que se dispone para olvidar
La falsa armonía con la conciencia,
La mentira hecha de mentiras,
El mundo hecho de minerales
Fósiles
Y cuerpos autopropulsados
A velocidades fuera de control
Con un destino prescrito:
El que provocó
Su esencia mecánica

La creación viene de más allá
De los poderes de la tinta
Donde el poeta vive sin asimilarlo
Y de donde huye cada noche
-su noche, aunque la luz caliente-
Para perderse
Recorriendo siempre las mismas calles
Con casas de apariencia vacía,
Como si nadie viviera en ellas,
Ni en ningún rincón de la tierra.

jueves, 5 de mayo de 2011

Suben y bajan


"…Y faltan tantos sitios donde poder llorar o dejar flores"
Claudia

Suben y bajan las verdades promiscuas que transforman la luz en polvo y la percepción en reflejos de gotas secas sobre cristales desnudos
Se adultera ella misma, la necesidad de nombrar para mostrar que sabemos
queremos
soñamos
crecemos
vivimos

Todo y nada para descubrir que la peor fantasía, la más vívida, no es más que una alucinación impuesta por el ego que cae en su propia espiral de paranoias cuando espera

                                                                                             cree
siente
teme
que el abandono se cura con valor

De poco servirá el encierro en la libertad si no se aprende a buscar
                                                                            desear
                                                               soñar
                     mostrar

lo que realmente necesita este mundo
para saberse real








  

miércoles, 4 de mayo de 2011

Bosque de amor


Insultos y decepciones van de la mano cuando la nostalgia
No sirve más que para adornar estanterías abandonadas
Con la piel arrasada en un espejismo desgastado
Del bosque de letras del amor.

martes, 3 de mayo de 2011

Por ti me hago viento


Por ti me hago viento:
Para silbar al golpear
Contra tus cornisas,
En ese pequeño espacio-vacío
Que construyeron tus vicios
Para observar la evolución
De montañas y nubes

A mi paso y con mi fuerza,
En mi danza y con mi huida.