martes, 10 de mayo de 2011

Anécdota...


Estaba en casa de sus abuelos paternos, en la entrada algaraje, rodeado de maizales y siembras salvajes de girasoles; la sombra de lospinos se hacía notar, su orientación las obligaba a hacerseterroríficas, y cada vez más alargadas, mientras crecían con el sol que ibacamino de esconderse. Cerca de los maizales había un agujero de un metro dediámetro y menos de dos de profundidad, en el que sin verse, se sabía quehabitaban unos sapos que no paraban croar.
Antes de continuar me veo obligado a aclarar que parteesencial de lo fantástico de esta historia para el protagonista, es que no era capaz derecordarla. Podía visualizar mentalmente los maizales, imaginarse los pinos,los girasoles, el camino de cemento que eran dos hileras, como alfombras deconcreto que guiaban a los automóviles desde la carretera de tierra de la quevenían, hasta la tranquila humedad del garaje de una casa malgastada por losaños, por la apatía y por todos los que la habitaron hasta llenarla de vida,para después vaciarla cuando se marcharon cada uno y su familia a vivir lo quecreyeron una mejor opción, despojando a la casa de toda la euforia quedesprendían las tres generaciones que llegaron a habitarla durante años.
En cualquier caso, este recuerdo perdido era para él vital,una verdadera muestra de la fragilidad de la percepción, fragilidad en elsentido de que nuestra convicción y fe en la razón, tienen muchos puntos débilespor donde se puede infestar de imaginería, falacias, alucinaciones, paranoias,mentiras, olvido… o quizá mostrarnos lo que de verdad ocurre más allá denosotros y que se nos oculta por medio de los sentidos, que lo hacen porque nopueden, ni deben perder el control necesario para cumplir su función demecanismos de supervivencia. Las ansias de vida se ven envueltas en una batallainterminable con las de muerte; batalla a la que estamos abocados, condenados, yde la que sólo sabemos algo con certeza: ganará la muerte. Pero el sentido, ola meta, o el destino o una de las funciones de los sentidos y de losinstintos, incluida la razón, es hacer que la lucha se alargue todo lo posiblepara conseguir distraer a nuestra conciencia de conceptos tan horrendos como laderrota, la muerte, el miedo, el devenir, la misma vida.
Federico conoce la historia de boca de uno de sus primos: elque lo acompañaba una tarde en la que se dedicaron a hablar y observar lasnubes, a perseguir insectos voladores o arañas que se cruzaran en su vista, y en la que acabaron inclinados asomando la cabeza en el agujero de lossapos, tratando de dar con ellos. Algo totalmente natural en niños de cinco oseis años. El primo asegura que por asomarse demasiado, Federico acabó cayendodentro del agujero, sobre los sapos, llorando y gritando; asustado y dolorido, y  él, cual malandrín temeroso de que se le inculpe de algo que se le escapóde las manos, salió corriendo al ver que llegaba el abuelo de Federico con másganas de darle un par de azotes a él, que de sacar al pobre niño del agujero.
Por más que trata de recordar, no es capaz de dar con esecapítulo de su vida. ¿Cómo se puede olvidar algo así? ¿Es posible (suponiendoque sea un recuerdo eliminado por su inconsciente) que una situación, enapariencia poco importante, casi nada significativa y ni de cercatrascendental, pueda crear una especie de trauma, como represión de un miedoatroz a las caídas, a los sapos, al olvido, al dolor, al asco o al miedo? Podríaser, pero él no estaba tan seguro. Su primo no podía mentir con algo así, oinventárselo, así que tenía que ser cierto y de alguna manera tuvo queolvidarlo, tal vez instantáneamente, pues su primo se lo había recordado pocosaños después de que ocurriera, y ya entonces no lo recordaba.
Probablemente toda esta historia sólo sea una anécdotacuriosa y nada más, pero él nunca dejó de pensar que se trataba de algototalmente trascendental, hasta místico, una señal, una prueba de que algo se ocultamás allá de lo que creemos real; una conexión con algo superior al anticuadoconcepto de dios; una conexión con el universo y con las leyes del devenircósmico. Algo capaz de hacernos sentir tan inferiores frente a la magnificenciadel infinito, como superiores cuando somos vemos y nos sabemos capaces denombrarlo y razonarlo.

1 comentario:

  1. Ffffffffff me encanta, me has recordado a GGM en las partes que mas me han gustado de CAS, (jajaja ya estamos con las siglas) Quiero mas de esto!!!!

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