viernes, 28 de octubre de 2011

La canción de la condena


Superar el listón de un recuerdo
Hasta convertirse en una nueva obsesión:
He ahí el sueño de tus héroes

Helos allí, frente al miedo, como sierpes
Volviéndose impulsos nerviosos
Componiendo imagen tras imagen, una canción

La canción del día sin sol
La canción de la luna sin calor

No resulta nada fácil caer apedreado
Tras haber querido creer crear la paz:
El traidor sabes que pagará traicionando

Pero ella lo ignorará todo, bailando
Se habrá vuelto seducción maldita:
Será la voz que nos conduzca al paredón. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Si os lo encuentran, os joden, si no... ganáis.


Pequeño "homenaje" al libro Miedo y asco en Las Vegas, Hunter S. Thompson... el libro con el que se inventó lo del periodismo Gonzo... (término que queda claro al leerse el libro). También recomiendo la película, aunque probablemente la mayoría ya la hayáis visto...  con Johny Depp y Benicio del Toro, dirigida por Tony Grisoni y Terry Gilliam... en fin, que es una historia que hay que conocer ;)

***

Llega un día en la vida de todo hombre en el que se da cuenta de que, quizás, no habría sido un error replantearse algunas cuestiones de su vida, antes de correr riesgos innecesarios. Ese día suele llegar sobre los veinticinco años, más o menos. Aunque he de decir que no les llega a todos al mismo tiempo, ni en las mismas circunstancias. La mayoría de veces, se da de forma más intensa en los consumidores asiduos de drogas. Llevar años colocándose y viajando con todo tipo de sustancias, hace que te vuelvas un confiado, no sólo respecto a tu salud sino con factores externos y, a veces, más dañinos que el propio consumo abusivo de sustancias tóxicas (por llamarlas de alguna manera), digamos… la policía.
Que te inviten a una fiesta en la que te aseguran que habrá chicas, alcohol y ganas de gozar, siempre es un buen plan. Que vayas emocionado a la casa de tu camello habitual a por lo de siempre y que él intente disimular que le caes bien, sonriendo y preguntando cuál es tu plan esa noche y tú le cuentes una verdad a medias, es inevitable.
Por supuesto no puedes saber que ese día va a ser diferente. Ni te lo esperas. Vas en el coche a la velocidad que se te antoja. No te falta ni marihuana, ni cocaína, ni ron. La gente te espera en una casa a las afueras del pueblo donde vives. Has llamado para asegurarte de que hay chicas y  ganas suficientes, para ir motivándote, con esa idea en la cabeza, por el camino. Para esto quizás fumar marihuana no sea lo más adecuado, pero a quién le importa… ni la índica más potente podría doblegar tu voluntad de acabar esa noche teniendo experiencias casi místicas de sexo y fiesta.
Es entonces cuando la sorpresa que tu devenir parecía tener preparada, hace su aparición. En  una de las rotondas de paso obligado, hay un control antidroga (y armas), de la guardia civil. Tus ojos como platos. Y tu colega en el asiento del copiloto tratando de pensar un buen plan para poder escapar… pero no lo hay. Los dos maldiciendo la suerte de cada uno, deseando no llevar nada de esa mierda encima y tratando de no sudar, ni empezar a temblar como novatos.
La única opción posible es guardar toda la mierda dentro de los calzoncillos y esperar a que los policías no tengan la audacia necesaria, para que se les ocurra palpar demasiado las partes nobles de vuestros drogados cuerpos.
El riesgo ya no es un riesgo, es una realidad. La policía está registrando de arriba abajo el coche y se puede ver al otro lado de la rotonda, dentro de otro coche detenido, cómo un pastor alemán husmea el maletero y los asientos, buscando todo lo que su jodida nariz súper sensible pueda encontrar. Ahí es cuando de verdad empieza el temor a ser descubiertos… un perro para detectar las drogas, nunca os había pasado y creéis que de ésta no salís. Pero, armándoos de un valor inesperado, decidís no declarar que vais bien cargados (por lo menos 4 gramos de coca y unos cuantos cogollos de maría). Si os lo encuentran, os joden, si no… ganáis. O al menos eso es lo que os repetís a vosotros mismos, mientras veis como se acerca el perro hasta vuestro coche y empieza su misión detectivesca…
Pero claro, el destino no existe… todo es una casualidad y sabéis de sobra que vuestros planteamientos de dejar de consumir mierda no van a durar más de dos días… o más bien, lo que tardéis en llegar a donde os esperan; porque la policía no os registró bien y al jodido perro se le notaba a leguas que era su primer intento real de detectar algo; porque no lo consiguió ni pasando a vuestro lado mientras os fumabais un cigarrillo confiados en que el azar os volvería a sonreír, como siempre…


miércoles, 19 de octubre de 2011

Mírame, sáciame, mátame


Mientras se me desgastan las ganas
De tenerte aquí, te veo marchar

Mi mirada yace sobre el suelo
También el llanto que te dedico
Como un sacrificio del silencio

Quien más te haya amado, no sabe
Quién más puede soñarte, ni olvida

Estos patéticos versos,
Este patético llanto
Que siempre viene después
De una idea destructiva
Como el llamarte a ti mismo
Iluso… incapaz… infeliz…

¿Sabes qué quiero decir?

Mírame… sáciame… mátame.

***


domingo, 16 de octubre de 2011

Las fábricas son suyas, pero nosotros tenemos el poder...

Un mensaje  revolucionario para la resistencia de la clase obrera... visto aquí en ojos de los grandes creadores de los Simpsons (por paradójico que resulte usar imágenes de una serie de dibujos animados que pertenecen a una multinacional conservadora como la Fox, pero... amo a los Simpsons, qué le voy a hacer... y creo que no soy el único ;))
Todo esto un poco a cuento del gran éxito de la convocatoria ayer en Madrid para manifestarse contra el capitalismo y su barbarie.

domingo, 9 de octubre de 2011

Boom! boom! boom!




Ya que no estoy muy motivado para subir textos, poemas y demás... pongo un poco de musiquita... una de esas canciones anti-capitalismo y anti-guerras que tanto me gustan.