sábado, 26 de mayo de 2012

Desde el suelo


Desde el suelo
Que apenas reconoce la luz
-Y que no perdona al frío que se fue
Dejándome
Sin dolor, sin quejas, sin ardor-
Te recojo a ti, palabra
A ti, recuerdo
Y te grabo, como se graba una perversión
En el inconsciente del perdido
O del enfermo
Y te alabo, por ser excusa y misterio
Hoy que la lucha va más allá
Del anhelo de una realidad intangible
Como la libertad
O como la lujuria, para los tímidos
Como la misoginia, para el abandonado
Como la misantropía
Para el carente de afectos
O, tal vez, como la humildad
Para el egocéntrico

El silencio es solo el paso del tiempo
La soledad no existe
El espacio que ocupamos los ebrios
Se tambalea, como lo hace nuestro ideario

Dame una meta tras ofrecerte amor
Y dame tus labios para huir
Al no cumplir la promesa
De estar allí… así… como y donde te dije
Cuando dije que eras tú el sueño
La razón, la vida, la ilusión
Y mentí
Pues solo y siempre
Miedo ha sido tu nombre.

lunes, 7 de mayo de 2012

Hubo una vez


Hubo una vez, amigos, en que los recuerdos eran sueños.
Hoy se esfuman las efigies de los jaguares alados,
Y el quetzal que bañó a su pueblo con sangre, huyó.

Aquel guerrero, heredero de la ira y la credulidad
Se convirtió en piedra; su grito de furia en alimento
De conciencias -de las que solo algunas perderán la inconciencia-.

El orgullo se ha reducido en cada amanecer
Hasta devenir en nostalgia, en risa de ayer, en anhelos.

Cantábamos un himno marcial, del que no comprendíamos
Toda la rabia que podía significar, -ni la guerra que pedía-.

Marchábamos también, enarbolando banderas sacrílegas
De una inocente ignorancia, que no nos quería abandonar
Porque todavía ganaban ellos, los otros, los que nos enseñaban a no aprender.

Y nosotros, amigos, incapaces de danzar aferrados al viento
Imprudentes al pensar que no volveríamos a empezar
Nos vemos hoy aquí, otra vez, atados al misterio de un pasar de horas inmensas, inquietas -sin descifrar-.

¡Vida!, amigos, gritemos: ¡vida! Si alguna vez deseamos todos lo mismo.
Sin un día de aquellos pretendimos inmortalizar la armonía del devenir, 
cuando este aun era solo esperanza.

¡Vida! Amigos, y demos con ella muerte a los espectros que invaden nuestros espíritus.
-No demos la batalla por perdida-.

Seamos un eco, un coro, un alarido que nos transporte de nuevo a ese estadio en el que la selva era nuestra meta, nuestra tierra por conquistar.
Gritemos.

domingo, 15 de abril de 2012

Sobre Makbara, de Juan Goytisolo




Algunos apuntes que he ido anotando mientras leía esta interesante novela. Supongo que no hago ningún descubrimiento ni nada parecido, pero... recomiendo altamente al libro y a su autor. 

***

Un leproso: un vagabundo: camina, le rodean gentes normales: le critican, le juzgan. Los niños le temen, se burlan: le condenan: preguntan ¿Qué le pasa en la cara?
Un sistema político con una regla bastante clara: producir para consumir o morir. Esa es la única función válida para los súbditos: si se niegan habrá que inmolarlos si es necesario. Quien no produce, no consume: no debería vivir. Si a los que se niegan seguir este precepto se les hace entender que no podrán cambiarlo, aceptaran la conveniencia de una muerte voluntaria. A los demás, mientras puedan producir, se les hará creer que serán eternamente jóvenes: si no quieren que se suiciden y ya de paso limpiaran las calles de crímenes; y nadie podrá culpar a quien gobierne por unas muertes auto-infringidas.
Vuelve el profeta pródigo, el convocador de masas: al que todos escuchan. Vuelve a donde pertenece, de donde es, si se puede ser de algún lugar. Vuelve con su amor a donde le aman, con su verdad a donde le creen. Vuelve a los brazos del amado, del amante. Vuelve a observar en las calles y plazas de la ciudad al rebaño, mientras se distraen al sol y compran y gastan y ven. La seguridad en manos de los inseguros. Los turistas abstraídos en, y por su condición de pasantes, de efímeros estorbos en el antiquísimo paisaje urbano; y él, yo, tú solo un espectador; aunque no uno cualquiera: el espectador al que todos querrán hacer protagonista, para después poder sacrificarlo.
El amor… ¿un medio o un fin?: medio al cual  aferrarse con la fuerza necesaria para no sucumbir ante la desolación imperante; fin, para aprehenderlo y olvidar, ignorar, marginar todo lo que fuera de él nos pueda causar daño. De ahí al matrimonio: sueño cultural impuesto como reafirmación de un amor bien visto a los ojos de los otros: reafirmación sincera de los sentimientos entregados y recibidos. ¿Se puede creer en algo de esto cuando la gente, idéntica entre sí en apariencia y comportamiento, compra, consume la felicidad ofrecida en diversos estants, como si una televisión, una lavadora o una noche en un hotel de lujo fuera el colofón a una entrega teóricamente eterna? Pero cuidado, hay diferencias sustanciales entre él, yo, tú: ellos. ¿Quién pertenece a dónde?
La desesperación y angustia por verse, sentirse, estar solo. Buscar sin complejos ni vergüenza esa compañía que traerá la promesa de felicidad hasta el día de la muerte. Pero, ¿y si desprecia lo que ofreces: no tu alma ni tu espíritu, ni siquiera tu profesión o pertenencias: te desprecia a ti, solo con verte? ¿Dejarás entonces de llamar amor al amor y reconocerás la relevancia del sexo: el ansia por saciar esos instintos incontrolables: llevar al último extremo la entrega, la búsqueda de un miembro más joven de la sociedad y entregarle tu cuerpo, tu carne, tu sangre, tu todo, para rogarle lo más parecido al amor que te pueda dar?
La ciudad post-moderna: todo tipo de lujos y comodidades: calor para el frío, frescor para el calor, nieve y piscinas todo el año: perfectamente comunicada entre sí y para el exterior; el tráfico y acceso a la ciudad como metáfora de la gestación humana: automóviles espermatozoides, el óvulo espera, el centro de la ciudad espera. Llegamos nosotros.
Si eres turista podrás acceder a todo, informándote y contemplando. Si eres un nativo tendrás que esclavizarte, o no podrás acceder al paraíso terrenal erigido sobre la tierra que tus antepasados probablemente alguna vez llamaron nuestra. Como siempre y en todos lados tienes que pagar: eres lo que tienes: lo quieres todo y no quieres nada.
Esconderte en las alcantarillas, camuflarte entre las ratas subterráneas. Huir de sus miradas y entregarte sin miedos ni restricciones al único deseo de placer al que la edad no ha podido doblegar: someterte al recuerdo de la felicidad: demostrarle, demostrarte, lo capaz que fuiste de perfeccionar tus técnicas para procurar saciarle, o intentarlo al menos: porque saciarle será saciarte: a escondidas, a hurtadillas, lejos de ellos, de los que se acercan imprudentemente y te etiquetan al instante como esa criatura infrahumana a la que persiguen para saciar el ansia de entretenimiento de las masas. Corre. Corred desnudos y excitados.
Montones de eruditos reunidos para debatir lo que eres: tú callas y pretendes no escuchar. Competirán para demostrarse entre ellos y a sí mismos que son capaces de descifrar el arcano que supones: no eres el leproso que los niños veían: solo venias de lejos y parecías diferente: tu cara mutilada y tu miembro desproporcionado lo confirmaban. Correr nunca es suficiente, ¿verdad? Huir parece imposible, menos mal que siempre habrá alguien que te acepta: sólo ocúpate de no preguntar sus motivos.
Has sido un rebelde y tendrán que cambiarte: acepta sus preceptos: tu futuro es el futuro de su pueblo: tu cambio confirmará la razón de  su poder y el poder de su razón: tu cura será su cura.
Ella no puede hacer mucho por ti: solo sufrir en silencio los martillazos de hipocresía con los que la atacan los miembros de esa sociedad recta a la que pertenece, a su pesar, y que ahora la juzga por haberte dado y haber pedido felicidad: placer no mercantilizado; por haber preferido saciar los instintos antes que vivir acomodados en esa ciudad de iguales: no por justicia sino por falta de personalidad. A veces el amor, o eso que tanto se le parece, triunfa.

 ***

Si siguiéramos un criterio más formal a la hora de comentar esta novela, tendríamos que recalcar la audacia con que Goytisolo narra una historia tan corriente (por el deseo inquebrantable de amarse de las personas) y compleja a la vez(por la fragmentación temporal y espacial del relato). Lo que consigue es una narración tan cercana a la oralidad del discurso que nos envuelve, y nos atrapa, con una maraña de descripciones y metáforas capaz de hacer que cada frase se convierta y nos evoque en una reflexión profunda sobre la situación tanto histórica como actual del mundo neoliberal, capitalista e imperialista. 
No hace falta más que imaginarnos a nosotros mismos sentados en una plaza céntrica de algún país humilde alrededor de un cuentacuentos improvisado, (una especie de aedo del presente que solo busca entretenernos a la vez que espera poder sacar un poco de dinero quizás para comer, o tal vez para saciar alguno de sus vicios; porque, al fin y al cabo, todos los tenemos), para dejarnos llevar por el encanto de esta especie de versión moderna del estilo puro de "Las mil y una noches" como comentan en la sinopsis. 
Gran novela, sin duda.

martes, 27 de marzo de 2012

Haikus...

Suena distante
Un mensaje doliente
Ríos… y rabia.


¡Nocturnas ráfagas!
¡Brumoso sol del día!
¡La paz se (nos) va!

*

Se han creído
Nubes cubriendo un sol
Eternamente.

*

¿Engañan? ¿Mienten?
Mira esas montañas:
Una verdad.

*

De belleza hablé
Y tú, bosque, bramaste.
El viento duele.

*

Sueños difíciles
-un anhelo que vuela-
Todo es real.

*

Larga melena
Piel desnuda -piel rota-
Tú. Insaciable.

lunes, 27 de febrero de 2012

Apuntes sobre Plop, de Rafael Pinedo







Un asentamiento  nómada en una situación social y unas circunstancias climatológicas extremas. Una falta casi total de cultura y conocimientos en la mayor parte de sus miembros; quizás solo en una entre ellos (la portadora de los papeles que narran el inicio de los tiempos), o quizás en todos los que la escuchan, hipnotizados 
Cómo ser un niño que nace mientras tu gente vaga sobre el barro y la basura; cómo ser un niño si has nacido cayendo directamente a un charco, produciendo y obteniendo en un instante, tu primer instante, tus propios bautizo y nombramiento. El bautizo adecuado con el nombre adecuado para caer a una sociedad que no has elegido, que nadie ha elegido,  que solo está ahí para recibir sobre su desvencijada superficie de agua resplandeciente bajo las estrellas y barro,  a todo el que llegue.
Si el azar lo permite, podrás, aun siendo un niño, tener una pequeña vía de escape. Podrás enamorarte, siempre de la forma en la que un miembro del asentamiento puede enamorarse,  podrás dejarte llevar, por las noches, de la mano de la vieja Goro, hacia una fogata donde verás reunidos a los elegidos, aprendiendo a leer. Leyendo. Ahí el azar (en este caso llamado Pinedo), permitirá que puedas volver a solas con esa persona extraña, a la que no por casualidad la han llamado Rarita, por la que sabrás lo que es sentir, y con la que acabarás descubriendo el significado real del deseo y su papel sobre la supervivencia en la sociedad y, sobre todo, en los individuos. Lo descubrirás usando su precioso cuerpo, sudando junto a ella, amándola, siempre de la forma en la que un miembro del asentamiento puede amar.
Sabrás porqué desde siempre y para siempre todos os podréis usar y ser usados. Lo entenderás y sabrás que la única opción para luchar contra un monstruo, será convirtiéndote en otro. Serás libre en un entorno en el que la ética se plasma en la prohibición de mostrar la lengua, o utilizarla para cualquier actividad que no sea saborear la comida y salivar; un entorno en el que la moral se plasmará en la decisión de denunciar siempre al que haya enseñado o utilizado la lengua de una forma no ortodoxa, de una forma vulgar. Y quizás haya que reciclarle por su osadía. Cada uno es dueño de su propia muerte, nos dirán… y nos costará rebatirlo.
Al lado de la sexualidad enfermiza y desmedida de todos los miembros del asentamiento, sobre todo de los que desempeñan un cargo de poder sobre los demás, se encuentra la venganza como un disfraz de la desesperación por salir de esa cárcel sin paredes. 
El trueque será una buena manera de intercambiar necesidades, buscando saciarlas, a veces a la fuerza, a veces con las monedas de cambio más prescindibles en una situación extrema de supervivencia, las personas, los desgraciados Voluntarios Dos, los primeros en ser sacrificados: reciclados. Pero incluso uno de ellos, si sabe y puede aprovecharse de su situación, conseguirá de la mano de la venganza y la falta de escrúpulos, escalar hasta lo más alto, donde pueda obtener privilegios de cualquier naturaleza. Plop lo intentará.
El egoísmo será también una de las armas necesarias para conseguir las cosas, cualesquiera que sean. La falta de empatía será solo una consecuencia. Todo el que te rodee pasará a ser un estorbo o una herramienta a la que usar, en el mejor de los casos. Plop elegirá él mismo a los más adecuados para verse beneficiados por sus logros, ambiciones o suerte.
La violencia será otra de las armas con las que llegar a controlar el entorno, hasta destruirlo o por lo menos desfigurarlo. O que lo haga él contigo. 
Pero no todo es sadismo. No todo es dolor, huidas, miedo, odio, insensibilidad o vicio; también veremos restos de humanidad, de hermandad y amistad. Todo tendrá cabida, a pesar del temor a pararse a razonar y ser arrasados por los que nunca se detienen dentro de ese círculo vicioso en el que se ha convertido la existencia, a la que  se prefiere no plantar cara e intentar cambiarla; la cual será la atmósfera común para todos y todas, contra la que no se atreverán a luchar. ¿Nunca?. Quizás no se pueda, quizás intentarlo sea solo una temeridad, pero en su situación nacer ya es una temeridad, y sobrevivir es, literalmente, una locura.
Novela recomendable, sin duda.



Una auténtica reseña sobre la novela puede leerse aquí:

martes, 14 de febrero de 2012

¿Nada?


Luchar contra nada. Huir de nada.
La libertad es un simulacro de realidad, un engaño impuesto por los que se hicieron con el poder; los que inventaron lo que hoy se nos hace ver como el poder, el poder real.
Luchar contra nada. Huir de nada.
La realidad está ahí, desfragmentada, hecha añicos, esperando a que estemos dispuestos a conformarla, o reformarla.
Podemos hacerlo a nuestro antojo, esa es la ventaja. Podemos hacerlo como queramos, ese es el problema.
Luchar contra nada. Huir de nada.
¿Qué querer cuando lo que se ha creído deviene en espejismo? ¿Qué creer cuando lo que se ha querido ya no está? El lenguaje apropiado para los simulacros de verdad siempre ha sido la mentira.
Luchar contra nada. Huir de nada.
Sal a la calle y dime, de lo que ves, una sola cosa que sea más real que el frío invernal, las estrellas, la luna: lo natural.
Sal y dime si estás seguro de lo que ves; y si lo que ves es lo que crees ver o lo que quieres ver.
¿Podrías vencer?, o sería como siempre, una teoría entre mil posibles, tu argumento en contra de las imposiciones.
Luchar contra nada. Huir de nada.

¿Es la realidad realmente lo real? Deberíamos preguntar más. Sabiendo que preguntar no es emitir enunciados en busca de iluminación o reproches. Se trata de buscar respuestas, una y otra vez.
Luchar contra nada. Huir de nada.
Nos dieron el simulacro de libertad, para poder asentarnos sin remordimientos en una realidad que es más ajena de lo que seríamos capaces de imaginar.
Tienen la ventaja de que la libertad no nos deja imaginar, o pervierte lo imaginado. Promulgar lo real destruye, pues cada vez que se levanta un mito, otro debe ser arrasado.
El dolor solo está equilibrando una balanza emocional.
Luchar contra nada. Huir de nada.
La realidad es pura invención, pero hay invenciones más naturales, más humanas. No ese arte post-moderno derrotado, sino la lucha que debería dormir debajo de cada capa de aceptación.
Luchar contra nada. Huir de nada.
Nos dicen que no hay normas porque no las quieren para ellos. Nos dicen que solo conocemos el vicio, mientras ellos idolatran la perversión. La fabrican.
Luchar contra nada. Huir de nada.
La confusión adormece. La falta de convicción es el cáncer de la objetividad. O tal vez lo subjetivo sea solo una  herramienta para llegar allí, al nuevo lenguaje.
Luchar contra nada. Huir de nada.
La libertad muerta. Sacrificada en pos de un nuevo mito, en pos de una nueva razón. La reconciliación con la filosofía como herramienta para entender una psicología desquebrajada. Desde un pensamiento realmente crítico, sabedor de su limitación, pulidor de su propia forma.
Luchar contra nada. Huir de nada.  
El mito real de la nueva estructura social. Una muchedumbre atenta. Una sociedad dispuesta. Una explosión en los cimientos de la antigua verdad, para plantar sobre esa tierra las semillas de un bosque, solo un bosque, solo naturaleza.
Luchar contra nada. Huir de nada.
La libertad nos ha hecho máquinas. El nuevo mito nos devolverá a la vida. A la más pura expresión de lo humano.
Dejemos que empiece.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Alucinando


El frío: acordes que susurran en otras lenguas.
Asciendo al umbral de la duda
La metamorfosis empieza, la corriente arrulla:
La locura solo nos acerca a la genialidad.

Soy otro cuando me encuentro
Contemplando de nuevo por primera vez
Texturas de colores huidizos
Nada es triste cuando la sangre tiñe
Con su manto espeso los arroyos
Convertidos en unas lágrimas que nadie derramó
Y que solo hoy, después de mil años -o muertes-
Puedo reconocer como tales

Y todo porque me vuelvo un extraño cuando sé quién soy
Y repelo los lazos que puedan acercarse
Para asfixiarme con afecto, preguntando por qué
Ahuyento las miradas que osan posarse sobre mi
Malograda imitación de una existencia
Digna de llamarse tiempo -o carne-.

Y tú, flor de pétalos dorados
Que dejaste que tu viento turbio se acercara
A esta herida a la que llamo yo –o nadie-
Solo para descubrir que soy un desconocido
Cuando empiezo a conocerme
Una herida que nunca llegará a sanarse
Para que el ardor recuerde cuánto -y qué- hace falta
Para dejar de ser sombra y silencio
Y soportar o distraer o disimular
La única desgracia que parece digna de llamarse dolor…

Verte marchar y desaparecer
Una vez más, entre mil veces más.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Gracias a un dibujo torpe y tierno


Gracias a un dibujo torpe y tierno
Sacado de un libro para niños
Recordé su cara y su sonrisa

Y como un misterio revelado
Comprendí que todos fuimos sueños

-Y jugamos, aprendimos, lloramos, gritamos
Y quisimos alguna vez… y amamos más de una.

Incluso usted, papá-.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Jugando al asesino


Suele ser difícil acostumbrarse al calor artificial de las habitaciones de los hoteles baratos. Aunque resulta aliviador comprobar que la documentación falsa sigue funcionando para hospedarse en ellos. En estos lugares, el poco dinero ingresado resulta mucho más importante que la identidad de quien lo paga. Los perdedores como yo vivimos y hacemos vivir a estos lugares.
Si no fuera por los paseos nocturnos por las solitarias calles y los pequeños bares que se encuentran por ellas, con su cerveza barata, las estancias en pueblos pequeños rozarían lo insoportable. Lo más agradable y tranquilizador es recorrer sus plazas y parques vacíos con poca vegetación, y no cruzarse nunca con patrullas de policía. Sobre todo después de haber recibido esa llamada anónima, tan misteriosa e inquietante que rozaba lo místico. Una voz monótona y fría de mujer, casi robótica, que sin esperar mi reacción me dijo que mi cara ya aparecía en las fotografías de los delincuentes más buscados del país. Algo verdaderamente inquietante, aunque esperanzador de alguna manera. La llamada duró poco y no podrá repetirse, pues me he deshecho del teléfono móvil. Me pone nervioso estar pendiente de llamadas, mensajes, la hora… y ya estoy todo lo nervioso que puedo soportar. Solo me molesta saber que no podré descubrir nunca quién fue la que me llamó. Pero ahora tengo cosas más importantes de las que ocuparme.
A pesar de saberme prácticamente acorralado, una parte de mí, a veces desea ser atrapado y encarcelado; como si toda esta huida no fuera más que un juego que va perdiendo su parte divertida y empieza a mostrar su auténtico rostro: el de la derrota anunciada de antemano por la propia conciencia.
En realidad sería lo mejor que me podría pasar. Que me capturaran un día cualquiera, haciendo cualquier cosa rutinaria. Tal vez tomando unas cervezas, o comprándolas. Tal vez liando un cigarrillo, o comprando tabaco. Tal vez comiendo algo de comida precocinada, o comprándola. Tal vez paseando por un parque o de camino a alguna playa, o comprando tickets para un viaje corto en tren. Los viajes largos me aburren, podría leer pero últimamente prefiero no hacerlo, lo único que consigo es deprimirme y sentirme aún más solo.
Lo peor de todo es no dejar de pensar en que no debería haber hecho lo que hice y que toda esta mierda se podría haber evitado. No debería haber robado ese coche, ni haberlo puesto a tanta velocidad; no debería haber sido tan confiado, pensando que una carretera tan oscura no esconde demonios vestidos de verde, en patrullas blanqui-verdes. No debería haber perdido los nervios ni haber cogido sin pensar el arma que llevaba uno de ellos, ni haber disparado contra los dos… tampoco debería haber huido.
Y, sobre todo, no tenía que haber disfrutado con las muecas de miedo y dolor que se les quedó al ver que no iban a poder pararme cuando la muerte se les echaba encima… Suena absurdo, pero quiero perder en este juego… porque yo ya estoy perdido.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Pasos sincopados


Nuestros pasos sincopados
Van dejando  huella en cada golpe débil
De este compás -ad libitum-  que se repite
Una vez y otra vez

En cada jornada nos deslizamos en círculos
Y no importa
Si crecemos mientras morimos
Y aprendemos para poder olvidar

viernes, 11 de noviembre de 2011

Desde... o hasta.


Todo se vuelve fácil cuando lo hacemos fácil
La sabiduría es solo el ego perverso de la ignorancia
Y el temor a descubrirnos en forma de sombra
Hechos reflejo, en los mosaicos de una pared sin decorar

Sádicos y pulcros, caemos, orgasmo tras orgasmo
En la espiral de hedonismo y fantasías agónicas
Que es hoy la virtud de los amantes, quienes corren
En busca de sensaciones que piensan únicas y quieren propias

Nosotros
Quizás
Un día
Sepamos
Volver.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Renovar los sueños... y algunas palabras


A veces olvido lo que somos
Te necesito aquí
Necesito que tu piel me deje respirar su brisa
Y que tu pelo derrame sobre mi hambre
El sudor amargamente dulce del placer

Leí en un sueño, de páginas blancas y arañas azules
Tal vez  negras o verdes…
el miedo es indescriptible
Que hay remedios para aliviar el alma
Pero que nunca sana
Primero tendríamos que saber localizarla

A la araña negro-verde-azulada,
 el alma
Leí también, al acabar el sueño
Con el primer rayo de luz de mi mañana
Que a partir de ese día
Todo volvería a ser como siempre había sido
Y que para cambiar los detalles
Sólo tendría que renovar mi vocabulario 
Con cada palabra nueva,
una vivencia nueva

Habría que aprender a ver la resurrección
Que se oculta detrás de esta decadencia
Y dejar de lado el nihilismo…
Aunque pierda todos los motivos
Que me llevan hasta la palabra

No sé lo que somos (nunca lo he sabido)
Y te necesito aquí.

viernes, 28 de octubre de 2011

La canción de la condena


Superar el listón de un recuerdo
Hasta convertirse en una nueva obsesión:
He ahí el sueño de tus héroes

Helos allí, frente al miedo, como sierpes
Volviéndose impulsos nerviosos
Componiendo imagen tras imagen, una canción

La canción del día sin sol
La canción de la luna sin calor

No resulta nada fácil caer apedreado
Tras haber querido creer crear la paz:
El traidor sabes que pagará traicionando

Pero ella lo ignorará todo, bailando
Se habrá vuelto seducción maldita:
Será la voz que nos conduzca al paredón. 

viernes, 21 de octubre de 2011

Si os lo encuentran, os joden, si no... ganáis.


Pequeño "homenaje" al libro Miedo y asco en Las Vegas, Hunter S. Thompson... el libro con el que se inventó lo del periodismo Gonzo... (término que queda claro al leerse el libro). También recomiendo la película, aunque probablemente la mayoría ya la hayáis visto...  con Johny Depp y Benicio del Toro, dirigida por Tony Grisoni y Terry Gilliam... en fin, que es una historia que hay que conocer ;)

***

Llega un día en la vida de todo hombre en el que se da cuenta de que, quizás, no habría sido un error replantearse algunas cuestiones de su vida, antes de correr riesgos innecesarios. Ese día suele llegar sobre los veinticinco años, más o menos. Aunque he de decir que no les llega a todos al mismo tiempo, ni en las mismas circunstancias. La mayoría de veces, se da de forma más intensa en los consumidores asiduos de drogas. Llevar años colocándose y viajando con todo tipo de sustancias, hace que te vuelvas un confiado, no sólo respecto a tu salud sino con factores externos y, a veces, más dañinos que el propio consumo abusivo de sustancias tóxicas (por llamarlas de alguna manera), digamos… la policía.
Que te inviten a una fiesta en la que te aseguran que habrá chicas, alcohol y ganas de gozar, siempre es un buen plan. Que vayas emocionado a la casa de tu camello habitual a por lo de siempre y que él intente disimular que le caes bien, sonriendo y preguntando cuál es tu plan esa noche y tú le cuentes una verdad a medias, es inevitable.
Por supuesto no puedes saber que ese día va a ser diferente. Ni te lo esperas. Vas en el coche a la velocidad que se te antoja. No te falta ni marihuana, ni cocaína, ni ron. La gente te espera en una casa a las afueras del pueblo donde vives. Has llamado para asegurarte de que hay chicas y  ganas suficientes, para ir motivándote, con esa idea en la cabeza, por el camino. Para esto quizás fumar marihuana no sea lo más adecuado, pero a quién le importa… ni la índica más potente podría doblegar tu voluntad de acabar esa noche teniendo experiencias casi místicas de sexo y fiesta.
Es entonces cuando la sorpresa que tu devenir parecía tener preparada, hace su aparición. En  una de las rotondas de paso obligado, hay un control antidroga (y armas), de la guardia civil. Tus ojos como platos. Y tu colega en el asiento del copiloto tratando de pensar un buen plan para poder escapar… pero no lo hay. Los dos maldiciendo la suerte de cada uno, deseando no llevar nada de esa mierda encima y tratando de no sudar, ni empezar a temblar como novatos.
La única opción posible es guardar toda la mierda dentro de los calzoncillos y esperar a que los policías no tengan la audacia necesaria, para que se les ocurra palpar demasiado las partes nobles de vuestros drogados cuerpos.
El riesgo ya no es un riesgo, es una realidad. La policía está registrando de arriba abajo el coche y se puede ver al otro lado de la rotonda, dentro de otro coche detenido, cómo un pastor alemán husmea el maletero y los asientos, buscando todo lo que su jodida nariz súper sensible pueda encontrar. Ahí es cuando de verdad empieza el temor a ser descubiertos… un perro para detectar las drogas, nunca os había pasado y creéis que de ésta no salís. Pero, armándoos de un valor inesperado, decidís no declarar que vais bien cargados (por lo menos 4 gramos de coca y unos cuantos cogollos de maría). Si os lo encuentran, os joden, si no… ganáis. O al menos eso es lo que os repetís a vosotros mismos, mientras veis como se acerca el perro hasta vuestro coche y empieza su misión detectivesca…
Pero claro, el destino no existe… todo es una casualidad y sabéis de sobra que vuestros planteamientos de dejar de consumir mierda no van a durar más de dos días… o más bien, lo que tardéis en llegar a donde os esperan; porque la policía no os registró bien y al jodido perro se le notaba a leguas que era su primer intento real de detectar algo; porque no lo consiguió ni pasando a vuestro lado mientras os fumabais un cigarrillo confiados en que el azar os volvería a sonreír, como siempre…


miércoles, 19 de octubre de 2011

Mírame, sáciame, mátame


Mientras se me desgastan las ganas
De tenerte aquí, te veo marchar

Mi mirada yace sobre el suelo
También el llanto que te dedico
Como un sacrificio del silencio

Quien más te haya amado, no sabe
Quién más puede soñarte, ni olvida

Estos patéticos versos,
Este patético llanto
Que siempre viene después
De una idea destructiva
Como el llamarte a ti mismo
Iluso… incapaz… infeliz…

¿Sabes qué quiero decir?

Mírame… sáciame… mátame.

***


domingo, 16 de octubre de 2011

Las fábricas son suyas, pero nosotros tenemos el poder...

Un mensaje  revolucionario para la resistencia de la clase obrera... visto aquí en ojos de los grandes creadores de los Simpsons (por paradójico que resulte usar imágenes de una serie de dibujos animados que pertenecen a una multinacional conservadora como la Fox, pero... amo a los Simpsons, qué le voy a hacer... y creo que no soy el único ;))
Todo esto un poco a cuento del gran éxito de la convocatoria ayer en Madrid para manifestarse contra el capitalismo y su barbarie.

domingo, 9 de octubre de 2011

Boom! boom! boom!




Ya que no estoy muy motivado para subir textos, poemas y demás... pongo un poco de musiquita... una de esas canciones anti-capitalismo y anti-guerras que tanto me gustan.

martes, 27 de septiembre de 2011

Sobre algunos sueños...


Siempre se había preguntado de dónde venía la frase hecha de “el hombre de tus sueños”. Le resultaba paradójico y divertido pensar en la tendencia que tenemos los humanos de idealizar a alguien, pensando que sería una pareja perfecta. Normalmente se hace con alguien a quien no conoces demasiado, pues (he aquí la paradoja) cuanto más conoces a una persona, más defectos descubres y más claro tienes que en tu sueños no fue, o no habría sido, así.
Ella sabía que soñar, literalmente, a alguien no significaba que se le deseara, o que se le quisiera, mucho menos que estés planteándote tener una relación o una aventura con esa persona. Si sueñas con alguien a quien conoces desde hace poco tiempo y resulta que acabas teniendo sexo salvaje con él en un restaurante de comida rápida, dentro del sueño, no significa que lo acabarás haciendo, ni que quieras hacerlo… En lo único que pensarás será, después de reírte por lo extraño y patético del sueño, en lo vergonzoso que podría resultar encontrarte con esa persona y debatir en tus pensamientos si deberías contárselo o no. Probablemente a él también le resultaría gracioso y la situación sería una ocasión perfecta para unirse y darse más confianza mutua; o puede que el tipo se piense que en realidad lo deseas e intente conquistarte, para llevarte a su casa o a los baños del centro comercial más cercano, en un arrebato patológico causado por su particular interpretación del sueño.
Los sueños significan poco, suele decirse… la realidad es más cruda y directa. Si alguien te gusta haces algo por conseguirlo; si no ves muchas posibilidades harás locuras, como si de una guerra a punto de perderse se tratara y te dará igual rozar el patetismo o parecer una persona desesperada. Si no se puede, no se puede y el tiempo ayudará a que se olvide.
Si sueñas que un amigo te invita a cenar a un restaurante de comida rápida, probablemente lo que debería preocuparte es que sueñes tanto con esos restaurantes, y no el hecho de que ese amigo, al ver que compras comida para llevarle a tu pareja como cualquier chica enamorada, se enoje contigo y te diga que lo estás haciendo sufrir, que él te quiere y que le duele ver cómo lo maltratas psicológicamente al tener más en cuenta a tu novio, que no está en ese momento, que a él, que te está regalando un rato relativamente agradable. Te dará igual que en el sueño, ya con la comida para tu novio comprada, tu amigo te sujete de un brazo y te obligue a seguirle a su coche para mostrarte todos los regalos que te ha comprado porque no es capaz de dejar de pensar en ti. Te dará igual comprobar que los regalos no son más que basura, como si los hubiese encontrado rebuscando en contenedores y no en esas tiendas donde las parejas se compran lo que sea que las parejas se compren para  regalarse. Realmente lo más importante será que cuando se lo cuentes, ese amigo no podrá hacer nada más que reírse y, a lo mejor, pensar que piensas bastante en él y sienta que de verdad la amistad vale la pena;  o quizá sólo vea una pequeña posibilidad de tener sexo de amigos.
Ni una cosa ni la otra son tan importantes, se dice a sí misma, mientras medita sobre sus sueños, esperando a quedarse dormida en plena tarde y esa parece ser la única conclusión que ha podido sacar de todos los intentos de analizar sus sueños.
Con todo esto, soñar que tu actual pareja te acompaña en un paseo por un bosque de árboles frondosos; con flores de mil colores por el suelo y sobre los árboles; con los más variados animales observando cómo la pareja camina por un camino que parece hecho para ellos y para nadie más, tampoco tendría importancia. Sería solo un sueño, producto del subconsciente, que confundiría recuerdos con anhelos y fantasía; pero probablemente a ese si se le daría importancia y se diría (ella a sí misma, para variar) que es afortunada por estar tan enamorada y ser correspondida; se sentiría feliz y al día siguiente iría corriendo a los brazos de su novio y se lo contaría, para dejar claro que el amor que siente por él es tan fuerte que invade sus sueños. Pero no será más que eso… un sueño, una anécdota para contarle y reír juntos, quizás mientras, agarrados de la mano, esperan en la cola de un restaurante de comida rápida, o en su coche, mientras él le entrega un regalito que le ha comprado.
En realidad, ella sabe que ningún sueño tiene tanta importancia, aunque no le guste decírselo ni reconocérselo a sí misma, pues la fantasía y el amor se complementan de buena manera.
La interpretación de los sueños se hace siempre buscando encontrar el sentido que más le convenga a uno mismo, como casi todo en esta vida, por interés propio… algo lógico, pues por algo son tus sueños.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Nada que decir


Nada que decir. 

Puedo soñar estrellas; dejarme ahogar 
dentro del mar oscuro al que llamamos noche, 
-penumbra o dios-,
y deseamos como desea un loco tanto el suicidio 
como un vivir eterno
-¿Es lo que somos, paradojas errantes?-

Comprobar que no podemos decir nada, 
pues al hablarle del silencio al silencio
sólo estamos fingiendo recordar 
algo que nunca logramos aprender 
y que tal vez sea sólo dejar a esa luna 
-piedra de luz y guía del mar sin olas- 
pronunciar su discurso, como un reflejo 
de las dudas confusas que hoy redundan, 
como ayer y por siempre, 
adentro nuestro, donde nunca brilló..

Poder callar al alba, mientras muere: sentir, crecer.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Más "Pájaro relojero"... hoy: Otto-Raúl González


Otto-Raúl González (1921-2007) Este compatriota es el siguiente en la lista de poetas compilados en “Pájaro relojero” (Ese libro de poesía que tanto me está costando acabar de leer porque siempre aparecen otras lecturas que se vuelven prioritarias sin apenas darme cuenta... y del que prometí publicar una entrada dedicada a cada uno de los poetas que aparecen en el mismo).
De la mano de Cardoza y Aragón trabajó en la “revista de Guatemala”. Revista en la que participarían los grandes intelectuales de la época. En ella gozaban de libertad para tratar temas como política, desigualdad social, etc… durante la década de los gobiernos de Arévalo Bermejo y Jacobo Árbenz, hasta que este último fuera derrocado con una acción militar promovida por la CIA (hace pocos años desclasificaron los documentos que lo confirman), lo cual obligó a muchos a emigrar y generó una etapa de dictaduras militares sucesivas en el país que acabaron con la vida de miles de ciudadanos; escritores y poetas incluidos.
González escribiría desde México la mayor parte de su obra y es considerado uno de los grandes literatos de su país, junto a Aragón y Asturias. (Por cierto, hace bastante tiempo publiqué un poema inspirado en la figura de Miguel Ángel Asturias...  quien sienta curiosidad por leerlo, que pinche aquí)
En su poesía (la de Otto-Raúl) se deja ver la influencia y el impacto que el exilio provocó en él, sobre todo en y por las referencias a la lucha del pueblo contra sus opresores, y los guiños que hace en algunos poemas a las tradiciones de la cultura maya de Guatemala. Una clara muestra de esto son los poemas que he seleccionado, que son, para mi gusto, de lo mejor que he leído hasta ahora en esta recopilación.
 Como siempre digo, lo mejor para saber de qué va el asunto, es leer a cada poeta… seguro que éste no defrauda a nadie.
  
De Elegía mayor

Resistencia del pueblo
Dadle,
Dadle mil golpes,
Dadle mil golpes al diamante;
Siempre,
Siempre seguirá siendo,
Siempre seguirá siendo diamante.

Dadle,
Dadle mil golpes,
Dadle mil golpes al pueblo;
Siempre,
Siempre seguirá siendo,
Siempre seguirá siendo el pueblo.
Porque el pueblo en duro como el diamante.

Encerradlo,
Encerradlo bajo mil candados,
Encerradlo bajo mil candados al aire;
Siempre;
Siempre permanecerá,
Siempre permanecerá siendo el aire.

Encerradlo,
Encerradlo bajo mil candados,
Encerradlo bajo mil candados al pueblo;
Siempre,
Siempre permanecerá
Siempre permanecerá siendo el pueblo.
Porque el pueblo es libre como el aire.

Matad,
Fusilad,
Ametrallad la luz;
Siempre,
Siempre continuará,
Siempre continuará habiendo luz.

Matad,
Fusilad,
Ametrallad al pueblo;
Siempre,
Siempre continuará,
Siempre continuará habiendo pueblo.
Porque el pueblo es inabarcable como la luz.

De El bosque

Los genios
Hay genios tutelares en los bosques
Que incesantes trabajan día y noche,
Entre otras éstas son sus profesiones:
El que abre las corolas de las flores,
El que enciende las estrellas y edifica la noche,
El que da brillo a las hojas del laurel doble,
El que mueve un manubrio de oro en los girasoles,
El que viaja en el viento distribuyendo el polen,
El que busca alimento a los cenzontles,
El que da de beber a los venados jóvenes,
El que pule con un rayo de sol las espaldas del bisonte,
El que borda con seda del ovillo de la luna ocre
Sobre lienzos cortados de la noche
El soberbio ropaje de pumas y coyotes,
El que pulsa la corriente de ríos monocordes,
Y precisa remansos de ensueño y aluviones,
El que transforma en música las voces
Que vagan desunidas por el bosque,
El que dirige al viento como a un caballo noble
Y que galopa a través de las copas de los robles
O desmonta al pasar sobre hierbas y flores
El que vierte la lluvia sobre la sed del bosque,
El que guía en la noche a los pastores
Y enciende la lumbre en los tizones
Y el que llama a la danza con ocultos tambores
Pues que muchos de estos dioses
Les son favorables a los hombres.
Así dicen los códices.

De oratorio del maíz

Invención de los nombres más preciosos
Deliberadamente no quiero
No queremos aprender ni repetir los nombres
De la sierra ni la fecha ni el lugar de los encuentros
Porque sé porque sabemos
Que en todas partes son los mismos
Por eso es que invento que inventamos
Nombres más precisos nombres más preciosos
Pues el sitio donde cae un guerrillero
Bien puede llamarse Paso del Arcángel Rebelde
Cerro del Águila que nunca Desciende­­
Montaña del Valor a Toda Prueba
 Pico de la Estrella que se Oculta Jamás

De El hombre de las lámparas celestes

Estancias Eróticas
IV
Hay una lámpara
Que me mantiene despierto:
La que sostienen
Las columnas corintias
De tus piernas.





jueves, 15 de septiembre de 2011

Pasamos de la guerra a la poesía


Pasamos de la guerra a la poesía
Como quien se desliza de un centro comercial a otro
Buscando saciar la necedad de saberse perdido

Quien recibe las balas tal vez comprenda los versos
Y poco le importará la ropa y la comida diseñada para arrebatarle suspiros
Quizá prefiera regocijarse con un versículo directo
Tal vez prefiera reinventar su tradición con sentencias
A las que nosotros no sabríamos ponerle nombre

Recordemos que no somos los únicos
Pensemos que a todos se nos impone el deterioro
Para todos es un derecho por obligación la sumisión
Quizá pasar del hambre a la guerra
Por la música a través de la poesía
Nos sirva como una guía acertada
Para avanzar en las sendas de la rebeldía.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Tus manos, mi pelo.


Después de mucho tiempo he vuelto a verte. Me había prometido aunque sin mucho convencimiento, no volver, alejarme y olvidarme de lo  pasado. Cada última vez contigo se vuelve la única, tienes ese poder. Lo vuelves todo presente. Todo lo vivido y sentido con anterioridad, se transformaba en el instante justo en el que abres tu mundo a perdidos como yo.
Había prometido no volver a buscarte y, sin embargo, casi al primer impulso de la necesidad de sentirte, salí a tu encuentro. Disimulé, como mejor pude, yendo a la biblioteca, ojeando algunos ejemplares y hojeando otros. Incluso conversando con esa bibliotecaria que parece una rebelde de última generación que critica las injusticias, pero sólo piensa en su sueldo y su puesto de trabajo. Para variar, apenas cruzamos palabras de cortesía.
Unamuno y Foster Wallace, fueron los dos extremos literarios que acabaron en mis manos y en mi mochila. Extremos que, quizá, a pesar de todo, no llegues ni a imaginar que son el ambiente por donde me muevo: Las letras, las hojas, los libros. Lo único que me hace poder salir de este mundo interior, tan férreo, tan perro, pero, aun así no tanto como el de ahí fuera.
¿Llegarías a entenderme? Realmente no importa, no importó antes y tampoco importaba mientras me hacías pasar y me pedías que me acomodara. Por tu sonrisa adiviné que te alegrabas de verme, aunque no podía dejar de pensar e imaginar que era sólo parte de la misma cortesía a la que nos acostumbra el trato impersonal y distante con algunos conocidos. Pero ahí estaba yo, con la cabeza apoyada en el respaldo del cómodo sillón, tratando de no pensar más y, a pesar de ello, pensando en lo que había pasado y lo que podría pasar. Te hiciste esperar. Sabías que la impaciencia me corroe; sabes que estuve a punto de levantarme y salir sin que apenas te dieras cuenta. Pero no lo hice. Yo también sabía, y sé, que querías esa espera, la necesitabas. Quizá yo también.
Volviste. Sonriente. Despreocupada. Hablamos sin apenas decir nada. La estúpida cortesía y mi inseparable timidez. Hoy las odio más que nunca. No quisiste perder más tiempo. Sabías a lo que había ido. Ninguno lo habríamos reconocido, pero por más excusas y retórica que inventáramos, sabíamos el verdadero motivo.
¿Cómo describir un encuentro así? Cada caricia, cada suspiro, cada inhalación y expiración que roza la piel del otro. Cada uno de tus dedos perdiéndose entre mi pelo, cada comentario dedicado a buscar el camino adecuado para complacer, cada exploración tan profunda de tu mirada, sin siquiera vernos a los ojos. Cada centímetro de nuestra piel compartida, cada limpieza del ardor de ayer, de la nostalgia por lo que cuesta tanto tener: el valor, la pasión, el amor. Cada parte de mí que caía al suelo, como los desperdicios de una vida que se quiere olvidar. Éramos, ambos, la búsqueda de todo eso, aunque sólo llegáramos a encontrar un sucedáneo, una copia inexacta pero complaciente. Cuando los sentimientos no se sacian, el placer mitiga la desazón.
Todo daba vueltas. Me levantabas, me hacías moverme hacia un estado superior al anterior, a una comodidad espiritual que pocas veces se pueden saborear. Me rodeabas, tu mirada se iba haciendo presente en la mía, lentamente. Apenas sabíamos a dónde nos dirigíamos, no podíamos pensar en ello, sólo nos dejábamos llevar, seguros de que al llegar lo sabríamos y acabaríamos complacidos, exhaustos, saciados. Porque, a pesar de las dudas y la falta de palabras sinceras, sabíamos que era eso lo único que buscábamos. Complacer nuestros deseos, quizá más los míos. En situaciones como ésa es difícil no ser egoísta, pero no te importa, nunca te importó. Tu libertad se basa en eso.
Más tarde pensaría, y quizá tú también, en todas las otras cabelleras y pieles que habrás tocado, y tocarías, con la misma suavidad y elegancia que a mí. A muchos, y muchas otras, habrías complacido de la misma manera, elevando sus súplicas a plegarias y convirtiendo la placidez en un manjar celestial, una delicatesen para los sentidos y el autoestima. Un lavado de imagen, un cambio de apariencia, literal.
Nos regalas la sensación y la certeza de convertirnos en otros, y eso no tiene precio.
En realidad lo tiene. Un precio que no puedes dejar de cobrar, para qué negarlo. Pero puedo asegurar que ha valido la pena. La transformación ha sido satisfactoria y memorable.
Dices “ya estás, he acabado”. Y yo me levanto para descubrirme en un espejo. Soy el mismo de antes, pero soy otro distinto. Me encuentro a gusto, hasta ese punto me has cambiado.
Pago y me despido.
Ya en la calle llego a la conclusión de que era una tontería pensar en cambiar de peluquería, en ésta siempre me han tratado bien y siempre hacen bien su trabajo. Siempre haces bien tu trabajo.

A todas las peluqueras, porque la mayoría desbordan , aunque sea por gajes  de su oficio, una simpatía atrapante. En especial a la que me atendió este jueves, aunque nunca sabrá que me ha inspirado el relato, para bien o para mal.

jueves, 8 de septiembre de 2011

De "Variacioes", de Álvaro Pombo


Me tomaré la libertad de poner un par de poemas del santanderino Álvaro Pombo. Me ha gustado sobre todo la originalidad de su poesía... un lenguaje bastante culto, con imágenes que rozan el surrealismo... totalmente interesante y, por supuesto, recomendable.





VIGÉSIMA VARIACIÓN

Sus venas como los ríos son iguales que tú
los dedos de los cristales los nombres escritos en el vaho de los
cristales tu nombre escrito en el polvo de los cristales

Durante todo el verano la sala se detenía en la calma de  las hojas
aquel verano aprendimos las nuevas inclinaciones del cuerpo
y al atardecer llorábamos

Nunca creí que hubiera otras ciudades gentes como nosotros ajenas
     a nosotros
aquel verano todo pareció mucho menor y más íntimo
miles de sentimientos que se ahogaban en un vaso de agua

Los árboles coincidían contigo cada tarde la tarde
coincidía contigo cada tarde y el autobús
llegaba tarde cada tarde y tú llegabas tarde cada tarde

Oh amor qué tontería era el amor y sigue siendo!


VARIACIÓN TRIGESIMOSEGUNDA

Nos enredó la opacidad de tu corazón las montañas disimuladas tras lirios
y las letras implícitas iluminando ilícitas melancolías absurdos documentados
copiosísimamente

Nos enredó la dulce mortandad de los infieles rostros que son ahora y no son
lo mismo que eran entonces y no eran y las selvas pensadas
por donde como grísesos ratoncitos de campo iba la suerte abriéndose camino

Ten piedad de mí porque en la muerte hay salvas que a victorias parecen
referirse a la vez que a derrotas ten piedad de mí porque los niños tienen miedo
y frágiles azules de la ternura quiebran en sus ojos

Acuérdate por mí de la sencillez lluviosa de un otoño cualquiera
Acuérdate de la sencillez del invierno sin pájaros y los árboles labios
que pronuncian a secas la primavera próxima

Acuérdate de los hilos de la luz y los postes de la luz que unen pueblo con pueblo
en las comarcas secas de tu tierra y la mía acuérdate de la grandeza inerme
de los sembrados que dependen del cielo y de los dioses

Acuérdate del tren que silba silbos y cuya lejanía imita la lejanía del mundo
Acuérdate de mí como recuerdas barcas fondeadas tamarindos ligeras sobre el agua
dársena de lo implícito

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Joaquín Passos, en la antología de poetas centroamericanos "Pájaro Relojero"


Joaquín Passos fue el miembro más joven del Movimiento de Vanguardia, iniciado por Urtecho.
Es considerado por muchos el poeta más grande de Nicaragua después de Rubén Darío, algo que resulta bastante significativo teniendo en cuenta que tuvo una muerte prematura y que su obra no parece ser demasiado extensa. No seré yo quien le quité el honor que otros tantos le han dado, por supuesto.
Como muchos, o todos sus compatriotas contemporáneos, luchó contra la ocupación norteamericana que acabó imponiendo la dictadura de la familia Somoza, que duró casi cuarenta años.
Me resulta curioso que en la antología “Pájaro relojero”  apenas se hagan referencias a la biografía de este señor, sobre todo porque lo poco que dicen es prácticamente que es y/o fue el más grande de los poetas de su generación… en fin, cosas de prólogos y ediciones que nunca entenderé.
Murió a los treinta y siete años. (Granada, Nicaragua 1914-Managua 1947)
De su poesía se puede decir poco, pues habla por sí misma (aunque ¿qué poética no lo hace?), se nota que si hubiera vivido algunos años más, habría dejado obras igual, o más memorables aún que su poema “Canto de guerra de las cosas”, que me parece tremendo y exquisito.
Está claro que el alcoholismo no siempre perdona… De todas formas, como el bueno de Bukowski, quizá sin sus adicciones, no habría podido escribir lo que escribió. (Vivan las redundancias).
Dejo aquí una pequeña muestra de su obra, seguro que me dan la razón de que sobran las palabras.


De Poemas de un joven

Canto de guerra de las cosas (fragmento) 

[…]

Con la opaca voz de un destrozado amor sin remedio,
Con el hueco de un corazón fugitivo,
Con la sombra del cuerpo,
Con la sombra del alma, apenas sombra de vidrio,
Con el espacio vacío de una mano sin dueño,
Con los labios heridos
Con los párpados sin sueño,
Con el pedazo de pecho donde está sembrado el musgo del resentimiento
Y el narciso,
Con el hombro izquierdo,
Con el hombro que carga las flores y el vino,
Con las uñas que aún están adentro
Y no han salido,
Con el porvenir sin premio, con el pasado sin castigo,
Con el aliento,
Con el silbido,
Con el último bocado de tiempo, con el último sorbo de líquido,
Con el último verso del último libro.
Y con lo que será ajeno. Y con lo que fue mío.

[…]

Detrás de ti quedan ahora cosas despreocupadas, dulces.
Pájaros muertos, árboles sin riego.
Una hiedra marchita. Un olor de recuerdo.
No hay nada exacto, no hay nada malo ni bueno,
Y parece que la vida se ha marchado hacia el país del trueno.
Tú, que viste en un jarrón de flores el golpe de esta fuerza,
Tú, la invitada al viento en fiesta,
Tú, la dueña de una cotorra y un coche de ágiles ruedas,
Tú, que miraste a un caballo del tiovivo saltar sobre la verja
Y quedar sobre la grama como esperando que lo montasen los niños de la escuela,
Asiste ahora, con ojos pálidos, a esta naturaleza muerta.

[…]


Los indios ciegos

Abramos un camino en el aire,
Para mirarnos,
Busquemos un rincón en el aire
Para acostarnos.

Sin luz en el cuerpo
Sólo con fuego.
Este color de sombra tiene tu cara.
Este color de sombra es la sombra de tu alma.
Abramos un camino en el aire
Con tu brazo.
Si no te ven mis ojos, que te vea
Mi carne.

¡Ah! No tenemos luz en el cuerpo.
Tenemos fuego.