lunes, 14 de marzo de 2011

Morir de veras


Tiene una marca detrás de la oreja, 
entre la piel del lóbulo y la cabeza, 
que dice acércate, aléjate, olvídame, revienta.
Tiene una forma de andar que te lleva 
a pensar en la piedad, 
pues su cuerpo sería el lecho perfecto
para olvidar, para crecer, para morir. 

Morir de vida, morir a plazos, morir de veras. 

Su piel contamina si llegas a rozarla. 

No es veneno, ni es carne de venganza; 
es el laberinto perfecto para perderse
y perder en ella la ambición y la cordura. 
De su pelo y de su boca no diré más 
que lo que dijeron mis dedos la última vez 
que se atrevieron a cruzar la frontera 
entre el deseo silencioso y la necesidad. 
Mi necesidad de llanto, de furia, de aire y de castigo; 
pues el amor que sobrevivió a lo eterno 
es sólo el adoctrinamiento en que creyeron nuestras mentes,
mal-llamadas egos.

5 comentarios:

  1. parece que se hacen balances de los modos en que se puede morir-vivir-amar.ya sea de adoctrinamiento, de veneno, o de ego. Un beso

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  2. Me gustó el título "Morir de veras" me sonó a chapinismo. Es un poema muy bien estructurado, con imágenes sensuales y delicadas que evocan al romanticismo y al deseo. El cierre, aunque no se aleja de la realidad, es rotundo.

    Un gusto leerte, paisanito.
    Abrazos.

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  3. "Morir de vida, morir a plazos, morir de veras."
    No creo que se pueda añadir nada más.

    Un abrazo

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  4. Mi admiración por tu poesía. Es intensa y llena de TODO. Siempre con una profundidad que conmueve. No detengas nunca, por nada ni nadie, este largo y ancho camino de escritura que nos regalas. Enhorabuena, seguiré leyéndote con mucho gusto. Un beso grande.

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  5. Hoy no tengo palabras para personalizar mi agradecimiento, pero agradecido estoy por los comentarios. ¡Abrazos!

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